Este miércoles, el Gobierno de la Ciudad de México anunció que el plazo para participar en la Consulta Pública del Plan General de Desarrollo (PGD) 2025–2045 se extenderá hasta el 10 de abril; la participación no es para menos, pues este documento será la hoja de ruta que definirá el rostro de la capital para las próximas dos décadas.
Entre varias cosas disruptivas e inéditas de este Plan, destaca su enfoque de justicia social, pues incorpora como piedra angular el “florecimiento humano”, un concepto que busca trascender las mediciones económicas tradicionales para enfocarse en la dignidad y el tiempo libre de los capitalinos.
Bajo la premisa de construir una Ciudad Igualitaria, el Plan redefine la pobreza no solo como la falta de ingresos, sino como la incapacidad de satisfacer de forma digna y estable necesidades que van desde la alimentación y la salud hasta la recreación y el tiempo libre.

Para alcanzar este estado de bienestar, el PGD articula sus esfuerzos en una “Línea de Transformación” que ataca frontalmente la distribución inequitativa de la riqueza, el poder político y el acceso a servicios.
Mínimo vital, un derecho Constitucional en acción
Al hablar de combate a la pobreza en la capital es prudente señalar que, en términos de bienestar material, el Índice de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) refleja mejoras. En 2022, el 46.2 por ciento de la población tenía al menos una necesidad básica insatisfecha, mientras que para 2024 esta proporción se redujo a 43.7 por ciento.
No obstante, persisten desafíos, especialmente en las dimensiones de tiempo y vivienda, así como en la mayor incidencia de pobreza entre niñas y niños, fenómeno que se observa también a nivel nacional e internacional.
Las cifras demuestran que aún existen brechas que cerrar, ante las cuales es urgente abatir de manera prioritaria todas las expresiones de la pobreza extrema e implementar políticas, programas y acciones orientadas a disminuir las brechas de desigualdad reflejadas en las dimensiones y componentes de la medición multidimensional de la pobreza.
Para lograrlo, el PGD marca como un primer paso el modelo de transferencias económicas que incorpora gradualmente a los grupos de atención prioritaria y reconoce el derecho a la protección social a lo largo del ciclo de vida; con estas acciones, se ha comenzado a trazar el camino para garantizar el mínimo vital, ingreso se vuelve el corazón de la estrategia rumbo a 2045.

En términos de ingreso, este principio establece que toda persona debe contar con los recursos básicos para asegurar una vida digna.
Creación del Programa Especial de Bienestar y Cuidados
Como parte de la estrategia a corto plazo, el documento que detalla el paso a paso del PGD destaca la proyección de acciones afirmativas que reduzcan la incidencia de la pobreza extrema.
Así, se proyecta la ampliación de la cobertura de las políticas de transferencias directas para las personas de 57 a 59 años y se considera la implementación de programas como “Desde la Cuna”, lanzado por la presente administración para brindar un apoyo bimestral de $1,200 pesos a niños y niñas desde el nacimiento hasta los 3 años y 10 meses de edad.
En el mediano plazo, se contempla la ampliación de montos y cobertura de los programas de transferencias monetarias para incluir a otros grupos etarios y de atención prioritaria.
Finalmente, se hace hincapié en la Creación del Programa Especial de Bienestar y Cuidados, como un eje articulador de la política social y de cuidados, en apego con la Ley del Derecho al Bienestar y a la Igualdad Social de la Ciudad de México; la cual, se sostiene sobre la Ley del Sistema Público de Cuidados.
SEBIEN, DIF y Hacienda, los responsables de encabezar la estretagia
De esta manera, el Gobierno planea que para el año 2045, se habrá erradicado la pobreza extrema, la pobreza multidimensional habrá caído al menos un 20 por ciento y la pobreza de tiempo e ingresos se hayan reducido al menos 10 por ciento en referencia de 2024.

Para lograr la erradicación de la pobreza extrema, consolidar un Sistema General de Bienestar y cumplir con las estrategias para garantizar el bienestar y el florecimiento humano de las personas que habitan en la Ciudad, la Secretaría de Bienestar (SEBIEN) sería la responsable de encabezar las actividades para fortalecer la política social de combate de la pobreza y reducción de las desigualdades..
Finalmente, el documento señala que la SEBIEN deberá apoyarse en el trabajo del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), el cual se ha encargado de la política social encaminada en el bienestar de las familias, con especial énfasis en el bienestar de las infancias.
Mientras que, en lo que concierne a la garantía del Mínimo Vital, se recomienda la estrecha coordinación con la Secretaría de Finanzas de la Ciudad de México, para que facilite las partidas presupuestarias necesarias para cumplir con estas acciones que ayudarán a erradicar la pobreza extrema y aminorar el efecto del resto de manifestaciones de la pobreza y la desigualdad.


