Según el subsecretario de Planeación y Transición Energética, Jorge Marcial Islas Samperio, una planta termosolar es un tipo de central eléctrica que convierte la radiación del sol en energía térmica, la cual se almacena en sales fundidas a temperaturas que van de 500 a 900 °C. Este sistema permite producir electricidad de manera continua, incluso después de la puesta del sol, lo que la diferencia de las centrales fotovoltaicas, cuya generación se interrumpe cuando no hay luz solar directa.
El principio de operación se basa en un campo de espejos móviles que concentran la radiación en una torre de más de 100 metros. El calor captado se utiliza para generar vapor, el cual acciona turbinas que producen electricidad. Este proceso garantiza una capacidad firme de generación y reduce la dependencia de combustibles fósiles.
En esta modalidad, inédita en México, se utiliza la llamada tecnología de potencia solar térmica de torre central, en la cual miles de helióstatos o espejos móviles concentran la radiación solar en un receptor ubicado en la parte superior de la torre.
Con ello es posible alcanzar temperaturas que superan los 900 grados centígrados, suficientes para fundir sales y mantenerlas en estado líquido dentro de tanques de almacenamiento térmico. Dicho calor, resguardado de manera aislada, puede liberarse posteriormente a través de un intercambiador de calor.
De acuerdo con la Secretaría de Energía (Sener), esta tecnología, conocida internacionalmente como solar thermal power, cuenta con una capacidad instalada mundial de más de 1,400 megavatios, lo que la convierte en una opción madura y confiable dentro de la transición energética.
En el caso de México, la primera planta termosolar del país se construirá en Baja California Sur, proyecto que sustituirá el uso de combustóleo y gas en la región, y según Marcial Islas, esta central permitirá fortalecer la autosuficiencia energética, impulsar cadenas de valor vinculadas a la innovación tecnológica y aprovechar el potencial solar del norte del país.





