Raúl Linares (enviado especial) / @jraullinares3_0
(29 de noviembre, 2014).- Miles de maestros e integrantes del Movimiento Popular Guerrerense que mantienen un plantón en el centro de Chilpancingo, han sido víctimas de intimidaciones, sobre todo debido a las próximas fiestas de decembrinas.
El campamento, instalado durante el primer paro nacional en protesta por la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, lleva casi dos meses ocupando la mayor parte de la plaza pública.
“Las autoridades han estado enviando provocadores. El 26 de noviembre, día en el que llegaron 2 mil efectivos de la Policía Federal se hizo más latente el riesgo de desalojo. Han estado detonando cohetes para provocar miedo”, señalaron maestros de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (CETEG).
Agrupados en casa de campaña, techos de plástico, camas improvisadas y algunos al aire libre, los manifestantes padecen todos los días carencias de víveres, servicios básicos y el acoso de comerciantes.
Éstos últimos, manifiestan que en los dos últimos meses, sus ventas se han visto afectadas, por lo que han pedido la intervención de la fuerza pública para desalojarlos.
La delincuencia también se ha hecho presente: “mandaron un mensaje de intimidación, pintaron en mi camioneta una amenaza de que nos van a chingar”, relató Javier Monroy, integrante del colectivo Taller Comunitario.
En el lugar también se encuentran representantes de las policías comunitarias y organismos de derechos humanos, los cuales permanecen acompañando el plantón en caso de que los gobiernos estatal o federal actúen en su contra.
Por su parte, diversas comisiones se han organizado para repeler cualquier agresión que se pudiera cometer: “estaremos aquí hasta que haya respuesta a nuestra demanda de aparición con vida a los 43 normalistas y justicia para los seis asesinados”, concluyó una mujer identificada como Mayra, integrante del magisterio disidente en la regional Costa Chica.




