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Plaza tomada: tolete en mano, gobierno desaloja campamento magisterial

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REVOLUCIÓN TRESPUNTOCERO

Alina Rosas Duarte / @Alinnoize

(13 de septiembre, 2013).- El rumor corrió desde la madrugada, las asambleas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) dejaron de sesionar en punto de las seis de la mañana para correr a las barricadas. Maestros y maestras por igual fueron recogiendo sus cosas, hacían maletas, y con ellas, tomaban palos, tubos y todo lo que estuviera a la mano para defenderse; el desalojo era inminente.

Las horas transcurrieron, las lonas iban quedando en el suelo, las tiendas de campaña se reducían a bultos y los maestros seguían reforzando las vallas en cada entrada del Zócalo.

“Entrarán por 20 de noviembre” fue la frase que sonó por un par de horas hasta cerca de las cuatro de la tarde, en ese momento se dijo: “van a entrar por Moneda”. Efectivamente, la Policía Federal  (PF) entró por Moneda, pero también por Tacuba, Brasil, 16 de septiembre y otros tantos -al menos una gran parte- también lo hizo por 20 de Noviembre e incluso por Palacio Nacional donde se habían escondido hasta el momento de la acción.

Las tanquetas de agua empezaron a apagar el fuego que la CNTE inició horas atrás con el objetivo de generar humo que obstaculizara la visión de los helicópteros que sobrevolaban el Zócalo.

Cinco, seis, siete minutos – no más- duró la entrada de la PF a la plancha del Zócalo para replegarlos al Monumento a la Revolución, en donde se decidía si esa sería la “nueva sede de resistencia” o si debían de retirarse a sus estados de origen.

A mitad del camino, confrontaciones en Eje Central y Juárez –como ocurrió el 1DMx- se dieron cita. Policías queriendo detener periodistas, transeúntes y a todo aquel que estuviera a su paso, incluso confrontando verbalmente a todo aquel que les cuestionara su autoridad.

Cerca de 200 maestros fueron encapsulados en su camino al Monumento a la Revolución sobre Eje Central, un par de horas más tarde los dejaron ir, pero a estudiantes que los acompañaban, no.

El desalojo fue muy precipitado. Contrario a la versión esgrimida por el Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chongo, miles de policías entraron con escudos, tanquetas, gas lacrimógeno y deseo de acabar con todo lo que indicara la presencia de los docentes. Tiraron lonas, cortaron lazos, apagaron el fuego que durante semanas la CNTE mantuvo prendido, sin embargo, los profesores anunciaron que se alistan para una segunda etapa de lucha cualquiera que sea su trinchera, no importando si el Zócalo esta vez no fue tomado por los maestros, sino por el Estado vestido de azul y con tolete en mano.

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