Este jueves, en Veracruz ocho policías del estado relacionados con el homicidio del periodista Pedro Tamayo Rosas, comparecieron ante la fiscalía local, esto después que la familia denunciara que los uniformados presenciaron la muerte y no hicieron ningún tipo de maniobra para impedir la huida de los asesinos.
Tamayo Rosas, de 45 años, era reportero de los diarios Al calor político y Piñero de la Cuenca, donde realizaba la cobertura de hechos policiacos del municipio de Tierra Blanca, una de las regiones con mayor violencia en Veracruz, esto derivado del narcotráfico.
Luego de la desaparición de cinco jóvenes que primero fueron detenidos y después presuntamente entregados al cártel Jalisco Nueva Generación, el periodista se exilió, después de darle cobertura al hecho. Este jueves, a menos de 24 horas del asesinato del periodista, “ocho elementos de la Policía Estatal se presentaron voluntariamente ante las autoridades (judiciales) para comparecer en relación con el homicidio del periodista”, se dio a conocer mediante un comunicado.
Los oficiales, cuya situación jurídica no fue aclarada en el comunicado, expusieron “su versión al momento de llegar al lugar del homicidio”. En tanto, parte de la familia de Tamayo declararon a la AFP, bajo anonimato por temor a represalias, que “policías del estado facilitaron la llegada del automóvil usado por los asesinos, entorpecieron el auxilio médico para Tamayo y no hicieron nada para impedir la huida de los agresores”.
Pasadas las 22 horas locales del miércoles, Tamayo se encontraba atendiendo, junto con su esposa y dos hijos varones, el puesto de comida familiar instalado afuera de su hogar en Tierra Blanca, cuando dos hombres llegaron, pidieron hamburguesas e inmediatamente después abrieron fuego contra él.
Poco antes, una “patrulla se atravesó en la avenida, impidiendo el paso de otros vehículos, y facilitando el acceso del coche compacto empleado por los agresores que llegaron a atacar a Pedro”, dio a conocer uno de sus familiares.
Añadió que “los asesinos se marcharon tranquilamente, no corrieron, no se notaban con prisa, ni alarmados, tomaron su coche y, tras un intercambio de luces altas con la patrulla, se fueron con toda tranquilidad”.
Fue en ese momento que la familia pidió a esa misma patrulla que detuviera a los agresores, pero los oficiales “se rieron”.
A su vez, la familia asevera que los oficiales “entorpecieron” la llegada de la ambulancia al dar “mal la dirección en dos ocasiones”, provocando que el auxilio médico se demorara en llegar 20 minutos. Los paramédicos llegaron cuando Tamayo ya había muerto. También se dio a conocer que “los asesinos, incluso tuvieron tiempo de tomarse unas cervezas en un antro de vicio, a unas cuantas cuadras (de la casa del periodista), sin que la policía los molestara”.


