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Policías de inteligencia de Edomex lo sacaron de su casa, lo hincaron, golpearon y torturaron; meses después fue asesinado

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(07 de septiembre, 2016. Revolución TRESPUNTOCERO).- En abril de 2013, dos trabajadores del Ayuntamiento de Tultitlán, Estado de México, fueron asesinados durante un asalto a mano armada. Aquel día, según los reportes de los medios de comunicación locales, estas dos personas estaban encargadas de cobrar el dinero de la nómina.

De acuerdo con la policía, un grupo de hombres, quienes al parecer ya los esperaban, los cercaron para cometer el atraco, pero debido a que los trabajadores del ayuntamiento opusieron resistencia, los delincuentes les dispararon y ambos perdieron la vida. Los responsables de los homicidios lograron darse a la fuga, con un botín de poco más de 2 millones de pesos.

Un mes después, el 26 de mayo de ese mismo año, en Nezahualcóyotl, un domingo a medio día, al periodista Vidal Eduardo Villaseñor, le avisó un familiar que su domicilio había sido asaltado, por un escuadrón conformado por aproximadamente 40 personas con el rostro cubierto. También le informaron que después de robarse “todo lo que habían podido”, habían levantado a su hijo el mayor.

“Llegaron varias camionetas y cerraron mi calle de esquina a esquina, a todos los vecinos que estaban en la calle los metieron a su casa bajo amenazas, inmediatamente después con un mazo rompieron la chapa de la puerta de mi casa y se metieron. Cuando entraron gritaron que era la policía federal.

Se dirigieron al garage donde tenía mi automóvil, y lo abrieron con una barreta, cuando vieron mis credenciales de inmediato comenzaron a preguntar por mí. De inmediato entraron al dormitorio de mi hijo Lenin, quien se encontraba durmiendo debido a que tenía un trabajo nocturno. A él lo sacaron de la casa, frente a su esposa quien tenía siete meses de un embarazo de alto riesgo”, narra a Revolución TRESPUNTOCERO, el periodista Vidal Eduardo Villaseñor.

Eran distintos escenarios los que se crearon aquel medio día, ya que mientras Lenin era golpeado brutalmente por los policías, la otra hija de Villaseñor, quien se encontraba en su recámara escuchando música, fue sometida y tirada al piso por los elementos, para después apuntarle con un arma de fuego en la cabeza.

A Lenin estos policías lo sacaron a la calle, lo hincaron y lo comenzaron a golpear frente a las miradas de los vecinos, “lo cual constituye un delito y no es otra cosa que terrorismo de Estado, causar terror para que la gente se intimide y no diga nada. Porque dentro del grupo de ataque también iban tres mujeres, según la esposa de mi hijo, quienes hoy están identificadas plenamente como policías que ejercen tortura, siendo del tercer nivel, el más bajo de rango”, agrega.

Los hechos violentos se perpetraban aun cuando el Ejército se encontraban a 10 minutos del domicilio de Villaseñor; días antes las patrullas e incluso el helicóptero del ayuntamiento había iniciado la vigilancia continua, por la problemática del narcotráfico en dicha zona, pero en aquella ocasión no hicieron los rondines, y pese al llamado de testigos que intentaban pedir ayuda al Ejército, éste al parecer no se enteró de los hechos, puesto que ninguna autoridad llegó al lugar.

“Después de estas acciones en mi casa, fueron a otro domicilio hacia el fondo de Nezahualcóyotl, casi frontera con Chimalhuacán y atacan con el mismo modus operandi, cierran calles, rompen chapas, saquean la casa y ahí secuestraron a dos hermanos.

Los subieron a la misma camioneta donde llevaban ya a Lenin severamente golpeado, por lo que su cuerpo iba sangrando. Después de ahí, fueron a la zona centro del municipio y hacen la misma operación en otra casa, en ese sitio fueron dos muchachos jóvenes los levantados, quienes en ese momento se encontraban con sus hijos y esposas comiendo”, agrega Villaseñor.

Quien a su vez, comenta que la mamá de los niños a quien comenzaron a golpear dentro de la casa y frente a sus hijos, le dice a una de las mujeres policías, ‘no me peguen delate de mis hijos’, lo que provocó la respuesta, por parte de la policía, ‘me vale madres, yo por eso no tengo hijos’, para después seguirla torturando delante de los menores de edad.

“Lo cual es terrorismo de Estado, es la forma sucia de operar del PRI en los años 60 y 70, pero ya estamos en el siglo XXI, es la estúpida forma de operar de Enrique Peña Nieto. Ahí en Neza, asaltaron nueve domicilios el mismo día, sobre la misma hora, con el mismo método; pero en realidad aquel día asaltaron de esa misma manera 42 domicilios en todo el Estado de México, deteniendo a poco más de 80 personas”, denuncia Villaseñor.

A Lenin inmediatamente después que fue levantado, lo llevaron a asaltar otras dos casas, para después llevarlo a las instalaciones de la Secretaría de Seguridad Ciudadana del Estado de México, ahí donde hay separos de tortura, lo volvieron a torturar, así como hicieron con muchas más personas, a quienes hicieron firmar declaraciones de auto incriminación.

En el caso del hijo de Villaseñor, después de la severa tortura lo hicieron firmar un documento donde se auto inculpaba de pertenecer a una banda de secuestradores, y es que poco tiempo antes se había perpetrado el secuestro de comerciantes, y la sociedad había estado inconforme presionando, además de cuestionar el trabajo de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, porque no había respuesta.

Luego que Lenin firmara, los elementos informaron que los secuestrados habían sido liberados y a los supuestos secuestradores los había detenido la Policía Federal, minutos antes al joven le dijeron “ya no te queremos seguir torturando, así que firma” y entonces lo hizo, pero no sabía que no solamente se estaba autoinculpando de ser un secuestrador, sino también de formar parte de los responsables del asalto a la nómina de Tultitlán, un mes atrás.

Hasta ese momento Villaseñor desconocía el paradero de su hijo, por lo que dio inicio a denunciar los hechos ante organismos internacionales; en ese momento se encontraba en reunión con Peña Nieto el presidente de periodistas sin fronteras, fue quien lo increpó por el caso de Lenin y le reclamó sobre el ataque a los periodistas en México.

“Peña Nieto dio la orden que apareciera mi hijo y así fue. Pero aparece destrozado por la tortura. En ese momento no existía justificación alguna para haberlo detenido y asaltado mi casa como lo hicieron, sin embargo a él lo seguían inculpando, y ningún juez ‘vio’ que había sido torturado, incluso hubo peritajes de la CIDH donde señalaron que el joven tenía 84 huellas de tortura.

Cuando mi hijo aparece le dicen a mi abogado que si les doy 200 mil pesos lo dejan en libertad, fue cuando yo razoné que si estaba acusando a mi hijo de un asalto por más de 2 millones de pesos, por qué me pedían esa cantidad. Lógicamente esas imputaciones eran una manera de justificar la forma en que entraron a mi casa y cómo se llevaron a mi hijo”, comenta Villaseñor.

Cuando a Lenin lo iban a trasladar al penal de Cuautitlán, volvieron a intentar negociar con su padre, haciéndole la oferta de 150 mil pesos a cambio de su libertad, Villaseñor volvió a negarse, por lo que antes de ingresarlo y registrarlo, ya en el penal, hicieron una última oferta, 100 mil pesos por dejarlo salir.

“A la conclusión que yo llego es que ellos no querían consignarlo, porque si él se va a proceso los íbamos a acabar y así fue. Cuando permiten que mi hijo declare él le dice a la juez, que a él lo secuestraron, lo sacaron de su casa y lo torturaron, y abiertamente la juez respondió que ahí no estaban investigando su secuestro y su tortura, sino el asalto a la nómina de Tultitlán y el doble homicidio.

Lo que la juez debió de haber hecho era inmediatamente pedir que se practicar protocolo de Estambul, debió de haberlo dejado libre e iniciado un proceso en contra  de los policías remitentes. Seis policías del más bajo nivel fueron quienes presentaron al joven, porque finalmente el problema recaería en ellos”, continúa narrando Villaseñor.

Aún así, a Lenin le dijeron que sabían que él no tenía nada qué ver en el robo, pero le tendrían que dar 72 años de cárcel, pero nuevamente se hablaba de una negociación.

A comparación del joven, todos los demás detenidos, quienes fueron levantados y sometidos a tortura, el mismo día que el joven, sí salieron absueltos semanas después. Sin embargo el periodista Vidal Eduardo Villaseñor, sabido de la inocencia de su hijo y con la justicia de su lado, decidió continuar el proceso.

Esto con el propósito que al llevar a juicio el caso, finalmente los policías que torturaron no solamente a su hijo, sino a muchas personas, antes y después de aquellos hechos, fueran castigados conforme a derecho. Al mismo tiempo después de esto, exigirían al Estado el resarcimiento de daños.

Los cálculos indicaban que el proceso se llevaría un año, y aunque el joven permaneciera ese tiempo en prisión, ellos habían optado por la decisión de buscar se cumplieran las leyes y las sanciones. Sin embargo las irregularidades y el tiempo se extendieron pasando de uno a dos años.

Aún ya a punto de dictar sentencia, intentaron volver a negociar con la familia de Lenin, así le pidieron a Villaseñor 10 mil pesos a cambio de la libertad del muchacho, no lo aceptó. Y señala que dentro de las irregularidades, se encuentra la aceptación de distintos delitos por parte de los policías.

Los cuales iban desde aquel policía de inteligencia que aceptó haber editado el video del asalto de la nómina de Tultitlán en “un ciber cerca de su casa”, ya que primero se dio a conocer que en dicho hurto estaban involucrados ocho automóviles, versión que cambió cuando detuvieron a Lenin y con ello su camioneta, pasando a decir que “fueron ocho autos y una camioneta.

Pasando por una policía de inteligencia que “sin darse cuenta”, en medio del juicio oral, al caer en contradicciones, explicó, “no me aprendí la hoja que me dieron, pero si me la vuelven a dar ahora sí la aprendo”, hasta llevar 29 supuestos testigos por parte de la Fiscalía de homicidios, quienes supuestamente darían su testimonio sobre el robo de la nómina.

Sin embargo todos los testigos negaron haber visto algo, todo ello ante la mirada atónita de una primer juez que hizo caso omiso de los hechos, pese a sus reacciones ante lo sucedido. Aun cuando todo estaba presto para dejar en libertad a Lenin, el caso cambió de juez, esto pese a que en un juicio oral esto no es posible, ya que quien empieza conoce ya las reacciones y las maneras de conducirse de los implicados en el juicio, asignar a alguien más es “empezar desde cero”.

Fue así como pasaron varios meses más, sin embargo luego de distintas diligencias, fue la segunda juez quien dio sentencia absolutoria al joven Lenin, esto en mayo de 2015, sin embargo por cuestiones de precaución Villaseñor aconsejó a su hijo mudarse, pensando que podría haber represalias en su contra, después de haber continuado un juicio para obtener justicia y haber rechazado la negociación.

Solamente pasó un mes antes que una bala atravesara el pulmón del joven. Estaba en la Ciudad de México, intentaba volver a su vida cotidiana cuando fue asesinado. Su padre, el periodista Vidal Eduardo Villaseñor, afirma que hasta el momento se desconoce cómo sucedieron los hechos.

Lenin logró llegar a un hospital para ser atendido, se subió a la camilla, pero debido a la gravedad de la herida lo indujeron al coma. No volvió a despertar, falleció semanas después. Sin embargo la búsqueda de justicia continúa, el periodista quiere saber quiénes de los que participaron en el ataque a su casa y la tortura a su hijo, podrían llegar a pisar la cárcel, además no pierde la esperanza de saber quién los mandó.

Vidal Villaseñor reitera que esta es la manera de actuar del gobierno, hostigando a través del terrorismo de Estado, también pone sobre la mesa su actividad política y periodística, argumentando que no descarta la posibilidad que lo sucedido con su hijo, haya sido un acto de represión, como uno de intimidación para las más de 80 personas que detuvieron aquel domingo de mayo, en el Estado de México.

Cabe señalar que solamente 14 denuncias se presentaron sobre estos hechos. Los demás implicados optaron por mantenerse al margen de la situación, posiblemente por temor a que nuevamente pudieran ser víctimas de este tipo de actos.

El caso de Lenin se encuentra denunciado en instancias internacionales, quienes como Amnistía Internacional le han dado seguimiento, no solamente para el resarcimiento de daños por los actos perpetrados en contra del joven y su familia en 2013, sino para conocer cómo se perpetró el homicidio del joven y con ello obtener justicia y sanción para los culpables.

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