(17 de octubre, 2017. Revolución TRESPUNTOCERO).- 2014 fue el año en que Rafael Moreno Valle, en ese momento al frente del gobierno de Puebla, desató una ola de represión continúa y abierta contra organizaciones y defensores de los derechos humanos.
Pero con seguridad la más emblemática es la padecida por el luchador social Ruben Sarabia ‘Simitrio’, y su familia, quienes han estado por décadas al frente de la UPVA 28 de octubre, una organización al servicio de la defensa de los derechos de comerciantes en Puebla.
Aunque la represión de Moreno Valle ha incluido la prisión para padre e hijos, además del homicidio de Meztli Sarabia y tortura, poco a poco han ido ganando batallas y el 6 de octubre pasado también les tocó ganar, al ver en libertad a Atltonatiuh Rúben Sarabia Reyna, quien fue un preso político más del sexenio de Rafael Moreno Valle.
Aquel año, Rafael Moreno Valle, a través de su Secretario general de Gobierno, Luis Maldonado Venegas, pidió una reunión con el luchador social Simitrio, Rita Amador, Atltonatiuh Sarabia y Xihuel Sarabia, en donde a decir por Atltonatiuh, se pidió “entregar a la UPVA 28 de octubre con total subordinación”.
“Se nos dan 100 días para entregar la subordinación y si no iba a desatarse una ola de represión en contra de la organización, se nos advirtió. A manera de intimidación se nos dijo que el mercado Hidalgo es donde se distribuye y consume más del 80% de la droga de la ciudad de Puebla.
Y Venegas dice que uno de nosotros se dedica a vender de protección a los narcomenudistas y narcotraficantes. Pero no se atrevió a señalar a uno de nosotros como responsable de su acusación”, comenta Atltonatiuh Rubén Sarabia, en una entrevista exclusiva para Revolución TRESPUNTOCERO.
La prueba que dicho acuerdo no se aceptó, fue días después cuando la represión fijó como objetivo a la UPVA 28 de octubre. Por lo que se crea el Frente de Organizaciones Sociales Políticas del Estado de Puebla, donde se agrupan varios organismos que estaban también siendo reprimidos por parte del gobierno de Rafael Moreno Valle, es ahí donde se incorpora la gente de presidencias auxiliares y organizaciones campesinas.
En aquella época es cuando tras una manifestación el pequeño José Luis fue asesinado por una herida de bala de goma. Lo que recrudeció la violencia contra quienes osaban a protestar. Pero en particular contra la 28 de octubre. Después que se le acusa a Simitrio de financiar los viajes de las organizaciones para protestar en la Ciudad de México, los ataques fueron aún más agresivos.
Rubén trae a la conversación, una de las más sobresalientes violaciones a derechos humanos padecida por la familia. El 27 de noviembre de 2014, a la casa de la madre del activista, ingresó un grupo de policías ministeriales. En el domicilio se encontraban también la hermana de Rubén, sus cuatro pequeños hijos (de entre cuatro y seis años) y un sobrino que habría de pasar ahí la noche.
Para allanar la casa, rompieron puertas, ventanas y sometieron a una grave situación de miedo y pánico a las personas, en especial a los pequeños, sin embargo, esto no sería lo único, a sabiendas que Rubén no vivía ahí, advirtieron “dile a Simitrio que esto ya valió madres”.
Después los colocaron contra el piso, incluso a los niños mientras sabuesos los vigilaban, a esto se sumó que a todos ellos les quitaron toda la ropa mientras los mantenían sometidos. Además de advertirles que no se movieran o los iban a asesinar. “Todo esto con palabras altisonantes y apuntando con las armas a las cabezas de todos incluidos los niños”, comenta Rubén.
“Para justificar la violencia sembraron droga en la casa, en una maleta. Así es como empieza todo. Se llevaron detenida a mi madre, a mi hermana y a mi sobrino. Al centro de estrategia y operaciones del Estado y los obligan a firmar declaraciones en las cuales me imputan cargos como posible vendedor de narcóticos particularmente cocaína.
A ellos los tortura en cuartos separados, además los amenazan con matarlos o llevarlos a prisión. La más fácil era llevarlos a prisión y la más grave matarlos; en ese momento los pequeños estaban bajo el cuidado de los policías y les advirtieron que les podrían ocasionar algún daño”.
Ante el temor firman dichas declaraciones, que son con las que se abre el proceso número 510 radicado en el Juzgado Tercero de lo Penal en Puebla, en contra de Rubén. Mientras esto sucedía, la represión contra la 28 de octubre, continuaba. Bajo la excusa de una reunión para tocar temas sobre el comercio de los miembros de la organización, detienen a Simitrio en las escaleras de la Secretaría de Gobierno.
Y poco después, el 22 de diciembre el carro compacto donde viajaba Rubén y dos de sus hermanos, al transitar por Paseo de la Reforma, fue interceptado por policías de Puebla, quebraron vidrios y los bajaron. Se llevaron a Rubén, a quien por más de tres horas cambiaron de varios vehículos en la capital, en medio de insultos, violencia y la incertidumbre de no saber si lo desaparecerían o matarían aquella noche.
Finalmente en un túnel, recuerda, un ministerial le dijo que tenían una orden de aprehensión en su contra, aunque no se la mostró, lo llevaron al Penal de San Miguel donde pasó casi tres años de su vida, donde estar encerrado no fue suficiente, ya que en ningún momento se le permitió, ni a él ni a su padre, Simitrio, poder pisar el patio y respirar otro ambiente, mucho menos convivir con la población.
Al día de hoy, hay cuatro presos políticos de la UPVA, cinco procesados y un homicidio, el de Meztli Sarabia. La familia ha padecido esto, comenta Rubén, porque “somos parte del equipo de trabajo para desarrollar y fortalecer a la 28 de octubre, que está al servicio del pueblo y para el pueblo. Siempre destacamos por exigir que se respete los derechos para ejercer el trabajo digno por parte de los comerciantes, esa es mi función dentro de la organización, por lo que estábamos expuestos, colocándome en segundo lugar después de Simitrio”.
Añade que, “Rafael Moreno Valle tenía claro que al golpear la familia se acaba la 28 de octubre, que en prisión la familia se terminaba la organización pero ha quedado más que claro que la UPVA no es ni la familia ni los personajes, sino las bases de la propia organización las que llevan esta línea política correcta de luchar por los intereses de cada uno de los sectores del pueblo”.
El tiempo que estuvo en la cárcel, lo recuerda como una situación gravemente difícil en un primer momento por la restricción de las visitas, negándole a su familia poder entrar a menos que fueran familiares directos. “En un primer momento nos tuvieron en una zona donde era el servicio médico, aproximadamente por cuatro meses mi padre y yo convivimos con los enfermos, incluso los que tenían hepatitis cuando Simitrio no podía estar en ese ambiente por su salud.
Nos aislaron de todo tipo de comunicación y no nos dejaron hablar con los demás presos. Mientras eso sucedía, a la UPVA le quitaban 10 zonas de trabajo por parte del gobierno, con apoyo del municipio. Otro momento violento y brutal cuando un grupo de pandillas golpearon salvajemente para poderse apoderarse de aquellos espacios y obligaron a los vendedores a cambiarse de organización, a una llamada Doroteo Arango, encabezada por un líder afín al gobierno de Moreno Valle y de Antonio Gali”
Este tipo de violencia también sucedió en el mercado Hidalgo, donde los policías lejos de proteger a los comerciantes, los expusieron a la violencia. Señala Rubén. Esto mientras ellos eran trasladados a otra área dentro de prisión aún más cerrada, mientras la salud de Simitrio comenzaba a agravarse negándole atención adecuada y mucho menos se permitió que un médico particular pudiera atenderlo. Mientras coexistían en un cuarto de tres por tres metros con cinco camas. En donde uno de los reos falleció.
Finalmente en un hecho inédito dejaron salir a Simitrio para darle prisión domiciliaria. “Eso no fue por gusto, sino por el riesgo político que podía significar si algo le llegara a pasar dentro de la cárcel a Simitrio, ya que ahí adentro estaba acrecentándose la enfermedad de el hígado, que padece. Además se responsabilizó a las autoridades federales, a Moreno Valle y a Luis Maldonado Venegas se le pasaba algo más a Simitrio”.
Aunque éstas son solamente algunas de las evidentes violaciones a derechos humanos, ni la Comisión Nacional de Derechos Humanos, ni la Estatal han alguna vez ejercido su papel de defensa con los miembros de la UPVA 28 de octubre.
“Le hemos reclamado a la CNDH de no tomar en cuenta los hechos. Como lo que sucedió en el cateo en casa de mi madre y con mis sobrinos. Se pidió la aplicación del protocolo de Estambul y hasta ahorita no habido ni siquiera una recomendación por parte de ellos acerca de la tortura puntualmente hacia los menores de edad.
En cuanto a la CEDH, el presidente fue impuesto por Moreno Valle y lo que él ha hecho, es cuidar las espaldas de éste. Es una oficina que le lava la cara a las autoridades poblanas. Cuando asesinan a Meztli se dijo que había una denuncia, donde a ella la habían privado de la libertad policías ministeriales. Lo que CEDH respondió es que ‘si no aportó pruebas se deshechaba’ y la CNDH nunca se pronunció sobre el homicidio y no ha hecho contacto con nosotros”, comenta a Revolución TRESPUNTOCERO, Tonatiuh Sarabia.
Un ejemplo más fue la detención de su hermano Xihuel Sarabia, a quien lo interceptan de manera arbitraria dentro de una iglesia, y pese a mostrar videos a la CNDH para que interviniera por una clara violación a derechos humanos, “fue y le preguntó a la Fiscalía cómo fueron los hechos, quienes dijeron que fue en las escaleras no adentro y tomó en cuenta esa declaración como verdad y no los videos”, agrega Tonatiuh Sarabia.
Aunque a la familia se le practicó el protocolo de Estambul, debido a que no fue en un espacio con las condiciones necesarias, pero sí dentro del penal con policías ministeriales escuchando y observando mientras declaraban, optaron porque los niños no pasaran por ese momento que podría resultar traumático, al reencontrarse nuevamente con los elementos. Así es como hasta ahora el papel de la CNDH ha sido nulo, señalan.
Rubén salió de la cárcel el 6 de octubre pasado, pese a tener dos procesos, en el primero donde se le imputa la venta de cocaína, pudieron obtener libertad bajo caución, en el segundo donde se le acusa suministro de droga, se obtuvo un amparo por un Tribunal Colegiado Federal, con libertad lisa y llana, “porque no hay elementos suficientes para culparme”.
Sin embargo “luego de una chicanada del gobierno, se dicta otro auto de formal prisión para estar más tiempo en la cárcel pero nos amparamos y se nos concede. No hay elementos que acrediten culpabilidad.
Aunque la Fiscalía se inconformó por medio del MP, se va a revisión ante el Tribunal Colegiado del Poder Judicial de la Federación y ahí ganamos y se determina que no hay elementos que demuestren mi responsabilidad y hay libertad lisa y llana. Así hoy estamos en libertad, aunque hay restricciones de no poder salir del estado, presentarme las veces que ellos determinen y no faltar a firmar en ciertos, de no hacerlo Rubén podría volver a prisión”. Cabe señalar que para visitar la Ciudad de México y mantener esta entrevista con Revolución TRESPUNTOCERO, Rubén tuvo que pedir un permiso especial al juzgado.

