(23 de enero, 2015).- Lo dije en México, “su lucha contra el narco es fallida”, declara el expresidente de Colombia, César Gaviria Trujillo. El problema al que México se enfrenta es al miedo y/o a los intereses personales, que provoca que las autoridades no aprehendan a cualquiera que esté relacionado con el narcotráfico, incluso si es un alto mandatario o el último en el escalafón y es así como el crimen poco a poco penetra en los círculos de la política y se posiciona en ellos, agrega.
Gaviria Trujillo resalta que “México debe exhortar a Estados Unidos, a que desde su territorio mantengan programas que produzcan la baja del consumo de drogas y el tráfico de armas; por su parte, el gobierno mexicano debe poner énfasis en el rastreo de quienes puedan mantener vínculos con el narcotráfico desde sus puestos políticos, porque los hay, lamentablemente sucede en cualquier país…la cuestión es saber cómo limpiar”.
En este sentido, considera necesaria la creación de una Policía Militar especializada en el combate al narcotráfico, que esté a favor del pueblo y no en su contra, “como parece estarlo (por los recientes hechos)”; ésta debe implementarse, en donde los valores humanitarios estén por encima de cualquier estrategia, sin dejar de lado las leyes. Por otro lado, se debe impulsar, desde el campo legal, el combate al lavado de dinero de manera efectiva, pues con estas acciones, la confianza en las autoridades regresará, señaló.
“La relación entre narcotráfico y política, está cada vez más clara”, comentó Gaviria Trujillo. Los datos son claros porque se han visibilizado los nexos, con mayor frecuencia, desde 2008, pues aproximadamente un promedio mensual de 400 policías de diferentes rangos fueron destituidos o arrestados por sus relación con el crimen organizado, incluyendo personal de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) y de la Interpol en México. Al mismo tiempo, lamentó que en México el fuero sea un arma contra la misma seguridad de la nación, un escudo con el cual, cualquier político culpable sale ileso.
Finalmente dijo que el error de México seguirá estando en creer que sólo la policía es corruptible, cuando la realidad es que el narcotráfico está en todos los estratos y su sistema judicial no ha sido capaz de cambiar el hecho. La política de Peña Nieto seguirá siendo fallida porque se permitió avanzar de la etapa “dejar hacer, dejar pasar”, al despliegue de toda una estrategia que permite controlar territorios sociales y políticos, además de las estructuras de seguridad.


