Por : Valentina Pérez
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“Cuando ellos salen del closet nosotros entramos en él”, dice el padre de un hijo gay. La familia diversa ha sido mal entendida, no sólo es la conformada por parejas del mismo sexo, sino que son todas aquellas en las que hay un miembro de la diversidad LGBTIH.
Salir del closet, como se nombra al acto de reconocer abiertamente su identidad sexual, está rodeado de capas de prejuicios sociales que permean en el círculo más íntimo de la persona: su familia; y es justamente en ella donde se vive la primera discriminación y en el lugar que se combate la primera batalla de aceptación. “El primer hostigamiento es al interior de las familias”, dice Alejandro Brito, directo de Letra S.
Los padres de la diversidad, agrupados en asociaciones como Cuenta Conmigo, pasan por un proceso de asimilación en donde se replantean hasta su propia sexualidad y se debaten entre el por qué, la culpa y los estereotipos de la familia convencional.
Los grandes problemas que inhiben la fácil asimilación familiar son, de acuerdo a Luis Perelman, sexólogo educador: uno, la comunidad LGBTI está socialmente asociada a lo perverso, malo, oscuro, afirmaciones que se perpetúan sin ningún sustento; dos, aún existe en el imaginario que algo se puede hacer para revertir la condición “al considerarlo como una enfermedad, se piensa que tiene cura” dice Perelman, por lo que existe una negación de la realidad; tres, los argumentos se basan en que los genitales definen el género y en el factor reproductivo ¿tendré nietos?
La diversidad aceptada desde el interior del bloque constructor de la sociedad, la familia, permitiría, de acuerdo a los expertos, reducir la vulnerabilidad en la comunidad LGBTI: sus prácticas de riesgo, suicidio y depresión, derivadas de la falta de aceptación, además de proveerles las herramientas necesarias para enfrentarse a la sociedad “salir del clóset para ingresar a la ciudadanía” como afirma Mario Hernánez, asesor de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF).
Perelman denunció que a pesar de que se ha trabajado más de 10 años con el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), no se ha buscado ampliar la cobertura a nivel nacional a las familias diversas y por ende, se ha desaprovechado su capacidad de frenar la homofobia a nivel social.


