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Primer Informe: Peña Nieto podría tener la razón… muy a su pesar

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ARTÍCULO DE OPINIÓN

Ángel González Granados / @angelfulminante

La ceremonia del 2 de septiembre en la residencia de Los Pinos terminaría con la sentencia del actual ejecutivo federal: 2013 puede ser el año en el que México se atrevió a despegar. Entre otras de sus declaraciones, dejó sobre la mesa la posibilidad de que en los siguientes 4 meses se escriba una historia “distinta” de México. También señaló –con dedicatoria especial– para quienes se han movilizado en contra de la reforma energética y de la reforma educativa, que podrían ser considerados como “inercias” y “resistencias” a vencer. Y que en caso de ser necesario, se cuenta con la disposición del gobierno federal para usar todos los instrumentos del Estado para lograr “las transformaciones de fondo que todos los mexicanos necesitan y exigen”.

También, durante la transmisión del mensaje correspondiente al primer informe, Peña Nieto se refirió a las autodefensas que se han arraigado en varias comunidades sobre todo de una región de Michoacán: ”no se tolerará que nadie pretenda hacer justicia por sus propios medios”.

Un día antes, el primero de septiembre, en una inusitada movilización que unió por momentos a contingentes del #YoSoy132, autodenominados anarquistas, cuidadosos profesores miembros del magisterio disidente –quienes mantuvieron a raya a encapuchados–  y población en general, la dirigencia de la sección 9 del CNTE sentenció el futuro próximo ante la cerrazón de la mayoría de los legisladores y el gobierno federal: habrá insurgencia magisterial a partir del Miércoles 4 de septiembre.

La presión sobre las autoridades del Distrito Federal sigue siendo constante. Dicen algunos legisladores y un grupo amplio de medios de comunicación, por igual patrocinadores de una nueva campaña de linchamiento a la movilización ciudadana, que es necesario usar la fuerza pública. Y la tentación permanece áspera, pues el primero de septiembre, durante el operativo policiaco, se efectuaron diversas detenciones arbitrarias, algunas de ellas involucrando a miembros de medios de comunicación independientes y a jóvenes que se retiraban ya de la manifestación.

En el contexto actual político, una de las metáforas útiles para el presente es la del palacio legislativo acorazado. Una pequeña escolta de la milicia transportando el primer informe presidencial; una fuerte evocación de las cifras alegres donde incluso los homicidios en el contexto de la campaña contra el narcotráfico han reducido considerablemente a pesar de que en la realidad cotidiana las familias de los miles de desaparecidos y ejecutados digan algo distinto. Los poderes de la nación han decidido escudarse en el Pacto por México y a modo de un acorazado, no ven ni escuchan a quienes tienen mucho que decir y a quienes quieren, cada vez más, adueñarse de su propio destino.

Unos porque su trabajo está a punto de ser arrebatado injustamente en el ánimo general de la embestida del neoliberalismo por arrebatarle a la ciudadanía las instituciones públicas garantes de esperanza para este país. Y los maestros de la CNTE lo dicen con claridad: esta no es una reforma educativa porque no se plantea ninguna transformación de fondo en la educación, lo que se plantea es despejar del tablero político a la Coordinadora, sus 700 mil afiliados y sus varias décadas de luchas políticas.

Otros porque no les quedaba otra opción más que defenderse con armas en mano y declarar al crimen organizado un alto total. Porque a pesar de haber identificado a sicarios, elementos militares corruptos, elementos policiacos aliados del crimen y a pesar de señalarlos a las autoridades de justicia correspondientes, la respuesta fue únicamente la militarización de sus territorios. No con la intención de parar en seco las organizaciones criminales, sino con la intención de arrebatarles la oportunidad de vivir con la seguridad que sus propias comunidades tuvieron que brindar.

Y otros tantos que decidieron usando sus pies, sus manos y su garganta, que no dejarían pasar la reforma energética.

La suma de descontento sobre la población que ya se mantiene organizada políticamente nos ha acercado a un momento crucial, en donde los conflictos sociales pueden desencadenar un descontento generalizado y detener con la frente en alto las reformas relucientes e infladas de demagogia que el gobierno federal lanzó.

Lejos de unicamente echar hacia atrás las reformas y acciones de gobierno que durante estos primeros meses han resentido sectores populares de la sociedad mexicana. ¿Qué se puede esperar de un gobierno que en 9 meses ha multiplicado la conflictividad social y política a este grado sí aún vienen por detrás otros 5 años más? Logrando echar hacia atrás las reformas, ¿terminará el embate neoliberal y por un tiempo el gobierno federal y sus múltiples aliados pensarán dos veces sus acciones?

Peña Nieto y el Pacto por México insisten en forzar una imagen de México distorsionada. Y en esa maniobra, el país ha cambiado mucho dando virajes peligrosos.

El PRI no es el mismo dinosaurio de antes y muchos de sus personajes tampoco son los mismos expertos en maniobrar políticamente. Poco a poco han ido configurando la coyuntura nacional en forma de un polvorín. Ellos, al parecer no tienen mucha experiencia en desactivar los conflictos políticos e intentan jugar sucio a través de enormes campañas publicitarias para legitimar las reformas que han causado tanta efervescencia.

¿Qué respuesta vendrá desde la población en estos próximos 4 meses restantes del 2013?

¿La izquierda tendrá la capacidad para construir un proyecto urgente de nación que responda en realidad a la altura de las circunstancias?

Queda claro que la cerrazón política y el engaño –aplicado a la CNTE por ejemplo– no son una solución. Y mucho menos lo es la tentación de usar el garrote.

En un México tan sufrido y tan urgente ¿iremos a desbordar juntos en una nueva ola de participación política de carácter masiva, organizada o desorganizada?

Un filósofo español, que no era precisamente revolucionario, resolvió en una pequeña frase: <<Yo soy yo y mi circunstancia, y si no salvo a mi circunstancia no me salvo yo>>

Peña Nieto tiene  razón, ¿Qué historia nos gustaría escribir en México?

 

 

 

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