(12 de octubre, 2015.- Revolución TRESPUNTOCERO).- Para el Dr. Massimo Modonesi, académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), hoy en día la máxima casa de estudios se encuentra en una estructura de carácter autoritaria y oligárquica, en donde se sientan las bases para la reproducción de “una casta de funcionarios”, con lo cual se contraviene la idea de que “la Universidad debería ser el lugar más democrático”.
En el contexto del proceso para renovar la rectoría en la UNAM, Modonesi platicó con Revolución TRESPUNTOCERO sobre la necesidad de emprender el camino democratizador de ésta institución y plantearlo como un objetivo fundamental en los próximos años. Enfatizó que en el escenario ideal la Junta de Gobierno, la encargada de designar al nuevo rector-debería responder a una dinámica institucional donde rinda cuentas de sus decisiones.
“La Junta de gobierno es un órgano electoral, que es emanación de la rectoría, entonces en realidad debería haber una dinámica institucional en el propio rector -que no lo va a hacer- en el propio consejo Universitario para que presione, que sepa la Junta de Gobierno que en realidad no se manda sola (…) La junta de gobierno es una entidad que surge en un proceso autoritario, en ese contexto, a partir de esas reglas del juego, por lo tanto es el producto de esa dinámica autoritaria”, señaló.
El académico recordó los esfuerzos que desde hace un par de semanas un grupo de más de cien académicos inició, llamando a la comunidad universitaria a participar en el proceso y crear un frente en defensa por la UNAM. Sentenció que el principal cuestionamiento es precisamente contra el carácter autoritario de los órganos de gobierno de la UNAM.
“¿La Junta de gobierno qué puede hacer [en este proceso]? Ser más transparente, hay que ver hasta dónde se abre, pero en última instancia no puede asumir el alcance de lo que estamos planteando: nosotros estamos cuestionando la democracia versus autoritarismo de la Universidad (…) lo que estamos haciendo tiene un alcance y es una cosa muy sencilla y muy evidente, el problema es que nadie la había dicho ni la destapa: estamos destapando una cloaca en donde todo está a la vista, hay cosas muy evidentes, muy obscenas, en donde la UNAM está en el extremo de las Universidades e instituciones más autoritarias del país en términos de su gobierno, creo que internamente tiene una vida muy rica, una comunidad que debate pero el organismo de gobierno, su constitución institucional es de lo más autoritario que tenemos en el país”, señaló.
Aunado a lo anterior añadió que el carácter oligárquico que hoy en día posee la UNAM cierra el margen de convocatoria para los que aspiran a llegar a rectoría, con lo que sólo pueden anhelar llegar al cargo aquellos que están dentro “de la casta de funcionarios”.
“[La UNAM es de lo más autoritario] salvo que es autónoma, que esa es una virtud que tiene y no hay que perderla. Digo que es autoritaria porque el rector lo nombra el gobernador en turno, pero en términos de la constitución interna es la Universidad Autónoma más autoritaria que pueda concebirse, repito aristocrática, oligárquica en donde se reproduce una casta de funcionarios a la cual hay que ingresar para ser candidato […] los que realmente aspiran a competir son producto y son parte de esos intereses cerrados y oligárquicos”, señaló.
La Universidad debe ser el ejemplo en democracia
En palabras del Dr. Massimo Modonesi a pesar del contexto que vive México, la UNAM debería ser la vanguardia en lo referente a democracia. Dijo que sin importar el contexto, esta institución debe dar el ejemplo en este rubro.
“Es una universidad, uno de los lugares digamos, de mayor densidad de cultura y de formación critica del país, entonces aquí tendríamos que dar el ejemplo [de democratización]. Pudiéramos vivir en un país autoritario y la UNAM, o la Universidad pública debería ser el lugar más democrático por excelencia, debería ser la vanguardia en ese sentido. Entonces digamos que hay mejores condiciones objetivas para lograrlo, ahora no se han dado los procesos”, dijo.
Aseguró que a corto plazo la tarea para lograr el objetivo es provocar la concientización de la comunidad universitaria y no dejar pasar esta clase de procesos sin alzar la voz y demandar el carácter autoritario.
“[Lo primero es] provocar, que haya una toma de conciencia, que los estudiantes y profesores nos demos cuenta de las cuestiones que estamos viviendo y no dejar pasar una elección como si nada sucediera, un poco como el papel que jugó el movimiento YOSOY 132 en la elección de 2012: no pudo impedir la imposición de Peña Nieto pero puso en evidencia, en esa coyuntura electoral, nadie se quedó con la idea que vivimos un proceso democrático, transparente, lograron esa visibilidad, eso no repercutió en el corto plazo pero queda como un legado, como el Movimiento del 68 que no logró en primera instancia un cambio radical pero abrió la puerta a luchas democráticas que a la larga constituyeron a un ‘contrapoder’.
“Yo creo que podemos construir un ‘contrapoder’, por lo pronto en el terreno simbólico de poner en evidencia los límites de la institución y pugnar por una democratización y colocar ese tema en la agenda y hay que ver si los retoman, si no lo retoma la Junta que lo retomen los candidatos, si no lo toman los candidatos que lo retomen las distintas partes de la comunidad, los trabajadores sindicalizados, los académicos, estudiante y veremos hacia donde podemos marchar con esos”, sostuvo.
Los enviados de Peña Nieto
El académico recordó la demanda que desde hace un par de semanas se puso sobre la mesa: Peña Nieto envió a dos candidatos a rectoría a través de los cuales se pueda afianzar las reformas neoliberales.
Enfatizó que uno de los riesgos es el “conservadurismo, porque se van a conservar las cosas como están y después pueden venir peor de como están, es decir es un gobierno que tiene en su haber un par de cuestiones delicadas: es un gobierno bastante represivo, bastante privatizador y en términos de la lógica represiva contra la disidencia. En la UNAM tenemos muchos sectores disidentes entonces hay que ver cómo se va a tratar la disidencia aquí, un peligro es eso”.
Por otro lado sentenció que el carácter neoliberal del gobierno peñista pone como objetivo de negocio a la educación superior, uno de los sectores más lucrativos en el mundo.
“El otro peligro es que es un gobierno neoliberal, que además siendo priista y no panista se atreve a meterse en terrenos donde el panismo no se había atrevido, como: el petróleo, ósea como que tienen más manejo de poder, más cancha para canalizar agendas de privatización. Uno de los grandes negocios del mundo es la educación superior y todavía no se ha destapado aquí, yo no quisiera que se empezará a buscar abrir. [Uno de los caminos para lograrlo sería] primero le pueden quitar presupuesto a la UNAM y asfixiarla y el rector en turno debería ser el principal defensor del presupuesto, habrá que ver si un rector asociado al gobierno pueda levantar en defensa del presupuesto.
“Segundo no vaya a subir la agenda privatizadora y empezar el proceso de privatización en la UNAM. Vimos que el gobierno opera en pequeños pasos: debilita sindicatos, la privatización no llega de golpe”, manifestó.


