Rodrigo Rojo / @eneas
A pesar de que no contaban con el permiso de las autoridades españolas para manifestarse, una veintena de personas se juntaron en la embajada de Brasil para unir su voz y sus manos con las protestas masivas que están ocurriendo en decenas de ciudades de la nación sudamericana y de todo el mundo.
Cantando y bailando, los brasileños que viven en España pudieron demostrar su descontento con el gobierno que “presume a Brasil en el exterior pero no brilla tanto al interior”. Algunos de ellos aceptan que el gobierno de Dilma Rousseff y el de su antecesor, Luiz Inácio Lula da Silva, han sido de los mejores gobiernos que han tenido. Sin embargo, reconocen que los logros han sido mínimos comparados con las expectativas de mejora que tenía la gente.
Con calma, para los españoles y mexicanos que estamos presentes, explican que las protestas masivas no sólo se deben al aumento en la tarifa del transporte público. Responden a que el pueblo se cansó de esperar que el enorme crecimiento económico de la nación se vea reflejado en los servicios básicos, como la salud o la educación. También están muy presentes los abusos que se han cometido en contra de los pueblos indígenas del Brasil, a quienes se les han arrebatado tierras para favorecer el progreso industrial.
La presidenta de Brasil ha declarado que está orgullosa de las manifestaciones y que su gobierno escucha la voz de las calles. En un discurso en Brasilia, la presidenta afirmó que el mensaje que está lanzando la gente es “de repudio a la corrupción y al uso indebido del dinero público” y aceptó que las protestas son parte del valor intrínseco a la democracia. Sin embargo, en las calles, la policía sigue intentando contener las manifestaciones por medio de la violencia, aunque se han visto desbordados por la enorme cantidad de gente protestando.
En más de 25 ciudades del mundo también se organizó una jornada de protestas. En España, la protesta fue pequeña pues, al no haber conseguido permiso de las autoridades para manifestarse, muchas personas decidieron no acudir. Sin embargo, se citó a que el próximo sábado se realice de nueva cuenta una protesta a la que se espera que lleguen brasileños y gente solidaria de todas las ciudades de España.
Aunque esta vez fue un mitin pequeño, al que asistieron los miembros de la Plaza de los Pueblos, la reunión resultó especialmente útil para la gente que desconocía lo profundo del malestar social en Brasil y que ahora se lleva un panorama más amplio.


