En 1990 se eliminó la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales por parte de la Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud. 23 años después la diversidad sexual continúa siendo un tema relacionado con el rechazo y la discriminación.
Putos peronistas, cumbia de un sentimiento, una película que retrata cómo la comunidad LGBT de los barrios humildes de Argentina cargan con una doble condena: su condición sexual y su condición social. Viven fuera de la frontera gay friendly que marca la General Paz (la carretera que divide la Capital Federal de la provincia de Buenos Aires). Son sobrevivientes de un Estado ausente que los había excluido y marginado, privándolos del acceso a la salud, la educación y el trabajo.
Esta película retrata a través de su personaje principal, Iara Otonel, una mujer transgénero prostituta, el empoderamiento de la comunidad LGBT, a través de la óptica de estos jóvenes militantes que se animan a hacer visible su marginalidad.
La agrupación Putos Peronistas festejó el 15 de julio de 2010 frente al Congreso cuando Argentina se convirtió en el primer país de Latinoamérica en aprobar el matrimonio igualitario, y volvieron a festejar cuando el 9 de mayo de 2012 se aprobó por unanimidad en el Senado la ley de identidad de género. Los Putos Peronistas pudieron entrar también en la Casa Rosada en el acto de promulgación de la ley del matrimonio entre personas del mismo sexo. La militancia les había regresado sus derechos.


