Natalia Antezana Bosques /@Natalia3_0
(26 de septiembre, 2013).- “Buenas noches a todos y a todas. Este premio es para Alberto Patishtan, ícono de todas las causas de defensa de los derechos humanos. Por tu pronta libertad, hermano”, fueron las palabras de inicio del discurso de Fray Tomás González, quien encabeza el refugio para migrantes “la 72”, al recibir el premio por los derechos humanos Gilberto Bosques, otorgado por las embajadas de Francia y Alemania, en la comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal.
“Hoy tenemos en México, no solamente más de 60 millones de personas empobrecidas, además camina clandestinamente por este territorio de violencia todo un pueblo conformado por mujeres y hombres de todas las edades, de muchas culturas, que está siendo despiadadamente exterminado.
“Decimos que es un pueblo insurrecto, que lejos de conformarse con lo que sus países de origen le alienta con migajas, desafían las leyes y atraviesan fronteras para ir en busca de lo que en sus países no encuentran.
“Toda insurrección no es por generación espontánea: es producto del hartazgo del gran sistema que institucionalmente viola los derechos humanos.
“Vivimos en la región no sólo con mayor flujo migratorio del mundo, sino el más peligroso. Las y los migrantes que vienen de centro y sudamérica son personas catapultadas por un sistema estructuralmente perverso, dañino, que les ahoga la vida.
“Cuando las y los migrantes atraviesan la frontera sur de nuestro país, se encuentran con un verdadero catálogo de tragedias y masacres que les puede suceder. Y así nos hemos dado cuenta de secuestros en todas sus modalidades, abusos y violaciones sexuales, a hombres y mujeres por igual; extorsiones hasta dejarlos endeudados, incluso después de la muerte; campos de concentración, mal llamadas casas de seguridad; ataques a transporte donde la mayoría de ellos y ellas viajan; muerte y entierro masivo en fosas clandestinas, paramilitares que han sido soltados como perros, a las vías del tren, para frenar el camino de este pueblo; continuos descarrilamientos del tren que los mutila, los mata, los sepulta, y un largo etcétera.

“Y lo más escandaloso, todo eso pasa con la adyacencia, colaboración, permiso, indiferencia y corrupción de las autoridades, desde las de menor rango, hasta las más imponderantes.
“Desde hace años para algunas y algunos agentes de pastoral, junto con la sociedad civil, no fue suficiente dar de comer y consolar.
“Cómo no levantar la voz cuando nos llegan las mujeres recién violadas a nuestras casas; cómo no exigir justicia cuando a los más de los secuestrados los llevan a verdaderos campos de concentración, los torturan, incluso hasta la muerte; cómo no saber quiénes son los responsables, de que el tren, llamado la bestia, siga mutilando, matando y robando personas.
“Así es que nuestras casas del migrante se convierten en un oasis donde las personas migrantes encontraron lo que en sus países de origen, y en el nuestro, se les ha negado, no solamente la comida y el descanso: sino la dignidad.
“Tenemos pues el privilegio de acompañar, orientar, consolar a ese pueblo insurrecto, que hoy es la piedra más utilizada, que los arquitectos de este mundo han desechado, pero que pronto se convertirá en la piedra angular. Ese pueblo no se conformará con una, dos o muchas reformas migratorias, sino que exigirá transformar la historia cruel y sufriente que les ha tocado vivir
“Agradezco, esperanzadamente, el premio Gilberto Bosques, que las embajadas de alemania y francia me otorgan, no solamente a mi, sino a todos y todas las colaboradoras de “la 72”, que así se llama nuestra casa en Tenozique, y a todas las personas que defienden los derechos humanos, no solamente de los migrantes, parte representativa de todo el país, aquí a mi lado.
“Sirva este premio para seguir haciendo visible a nivel internacional la sistemática y perversa violación a los derechos humanos a los mexicanos y a los que solamente quieren atravesar nuestro país, en busca de mejores condiciones de vida.
“El premio Gilberto Bosques me impulsa, desde mi condición de fraile franciscano, a unirme a todas la voces, a la indignación colectiva, a la esperanza instrumentable, inquebrantable de muchas personas, para seguir trabajando, con pasión, por la defensa de la vida y los derechos humanos.
“Y en este momento histórico, seguir cargando en nuestras espaldas, las sufrientes historias de vida de miles de personas que en nuestro país cruzan la frontera tabasqueña y a seguir gritando, exigiendo creativamente, desde las opciones evangélica, desde las víctimas reales, que cese el holocausto migrante.
“Muchas gracias a todos ya todas”
Dijo, una noche de lluvia en la Ciudad de México, Fray Tomás González.
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Las embajadas de Francia y Alemania, otorgaron también dos menciones honoríficas- Una de ellas fue para Felicitas Martínez, licenciada en derecho y que ha trabajado y luchado por la defensa de los derechos humanos de las mujeres indígenas. Ella, es oriunda de Guerrero, estado que ha sido su campo de batalla en esta defensa.

La otra mención honorífica fue para Código DH, colectivo que ha trabajado para exigir que los responsables de las matanzas del 2006 en Oaxaca rindan cuentas a la sociedad, además de especializarse en la promoción de los derechos humanos en esa entidad y a la formación de multiplicadores en la materia.

Ambos embajadores señalaron que la elección de la organización para otorgarle el premio Gilberto Bosques fue muy reñida y por eso es que se llegó a la determinación de otorgar dos menciones honoríficas.
Asimismo, recalcaron la importancia de que sea el estado quien se encargue de garantizar los derechos humanos como la seguridad de sus defensores.
Recordaron que el cónsul Gilberto Bosques, quien ayudó a más de 45 mil personas a emigrar a México en la Segunda Guerra Mundial, fue precursor revolucionario, normalista, constitucionalista del artículo tercero -instaurando la educación socialista-, además de ser embajador en Portugal, Suecia y Cuba -muy cercano a Fidel Castro y a Ernesto “Che” Guevara-, fue un gran defensor de los derechos humanos, tanto de mexicanos como de aquellos que huían, perseguidos, por su forma de pensar. Un gran humanista.
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La nieta de Gilberto Bosques, Eréndira Bósques, quien estuvo presente en la ceremonia, señaló a los ganadores que su abuelo hubiera estado muy orgulloso de que su nombre -a pesar de que nunca le gustaron los reconocimientos- estuviera plasmado en un premio que se le otorgara a personas tan dignas, con tanta lucha social, en defensa de los derechos humanos.
“Nos sentimos orgullosas y muy honradas, como familia, de que personas tan dignas como ustedes reciban un reconocimiento con el nombre de mi abuelo, que estoy segura, hubiera estado honrado, de ser parte de tal reconocimiento a gente que da su vida por la defensa de los derechos humanos”, dijo Eréndira Bosques a los ganadores.
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“Señorita, ya no tiene que tener miedo, México la espera con gusto”: Gilberto Bosques, Francia, Segunda Guerra Mundial.


