Óscar Balderas / @oscarbalmen
(19 de febrero, 2014).- Espiritistas y curanderos en México tendrán que buscar un nuevo modo de ganarse la vida en caso de prosperar una iniciativa de ley que busca castigar hasta con 12 años a quien se aproveche de la ignorancia de la gente.
El 4 de febrero de este año, el diputado federal perredista Andrés Eloy Martínez propuso un documento que pretende penalizar “a charlatanes, curanderos o brujos que se aprovechan de las preocupaciones, supersticiones e ignorancia de la gente para obtener un lucro indebido”.
De acuerdo con el también científico, la iniciativa busca reformar el artículo 387 del Código Penal Federal, en el apartado dedicado a fraudes, para que las autoridades de procuración y administración de justicia tengan herramientas jurídicas para juzgar a quienes violenten los principios de legalidad y transparencia, engañando o aprovechándose del error en que se halla alguna persona.
“En junio de 2010, la Suprema Corte de Justicia de la Nación resolvió que considerar a la charlatanería como delito no viola la Constitución y fortaleció así la lucha contra los estafadores que se aprovechan de gente que, por falta de información, credulidad o, en muchos casos, desesperación al pasar por situaciones personales angustiosas, está expuesta a creer en cualquier alternativa que parezca ayudarlas”, dice el documento, del cual REVOLUCIÓN TRESPUNTOCERO posee una copia.
Así, las sanciones dependerán del monto que pague la persona engañada: desde 3 días hasta 6 meses en prisión cuando el valor de lo defraudado no exceda diez veces el salario mínimo; de tres a 6 años de prisión cuando sea de 100 a 500 veces el salario mínimo; y hasta 12 años cuando el monto exceda los 500 salarios mínimos.
“Como hace miles de años, las prácticas del esoterismo, ocultismo y el misticismo siguen dando de qué hablar, hasta en la política fungen como las salvadoras del poderío y de la misma población; en México, el misticismo es una fuerte influencia en los hogares, las calles, la historia, la economía, la política, en muchos ámbitos.
“Una de las características más fieles de los mexicanos es ser creyente y concurrente de las divinidades, de los milagros, de los trabajos esotéricos y de las pócimas que le remediarán padecimientos, esto es el misticismo mexicano”, señala el texto.
En junio de 2010, la Suprema Corte de Justicia de la Nación resolvió que considerar a la charlatanería como delito no viola la Constitución.
Asimismo, los ministros de la Primera Sala de la Corte avalaron una reforma al artículo 205 del Código Penal de San Luis Potosí, que estableció sanciones a quien explote las preocupaciones, las supersticiones o la ignorancia de las personas.
“Bajo estos criterios la Sala negó un amparo a un grupo de personas que se ostentaban como curanderos y quienes proporcionaban a sus víctimas bebedizos e infusiones para combatir sus males físicos; prácticas por las cuales obtuvieron grandes cantidades de dinero, y por lo cual se les sentenció a tres de ellos a ocho años de cárcel”, refiere la iniciativa que ya se encuentra en el Congreso.
De acuerdo con una encuesta sobre percepción pública de la ciencia realizada por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el 69.85 por ciento de los encuestados está de acuerdo con que el gobierno da muy poco apoyo a la investigación científica, mientras que el 87.85 por ciento cree que el gobierno debería invertir más en investigación científica y el 93 por ciento está de acuerdo en que en México debería haber más personas trabajando en investigación y desarrollo tecnológico.
En 2005, la Cámara de Diputados aprobó una reforma a la Ley General de Salud que faculta a los jueces para dictar sentencias de hasta ocho años en prisión a quienes comercialicen y anuncien mercancías con propiedades curativas o estéticas sin comprobación científica, llamados también “productos milagro”.
Sólo en 2013, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) aseguró un millón 215 mil piezas de “productos milagro” por considerar que sus propiedades ponen en riesgo la salud de las personas.



