(30 de julio, 2014).- Al margen del escándalo que involucra al hijo del exgobernador Fausto Vallejo, con el jefe criminal, Servando Gómez, “La Tuta”, el titular de la Comisión Nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido García, ha salido a anunciar que las operaciones de Los Templarios están casi nulificadas, aunque la reaparición del capo michoacano en las redes, ponen en tela de juicio sus declaraciones.
“Yo les puedo decir que hoy en día Servando no está operando, no está trabajando, porque ya no tiene los márgenes de maniobra para hacerlo”, aseveró el funcionario en una entrevista, toda vez que el pasado fin de semana, “La Tuta” colgó un video en la red YouTube, en el que atizaba a las autodefensas de la zona, supuestamente por deberle dinero de préstamos y drogas.
En medio de este contexto de anuncios criminales y declaraciones, el priista Fausto Vallejo, ha salido en defensa de su hijo Rodrigo Vallejo Mora, “El Gerber”, por la grabación donde aparece con el jefe de los Templarios charlando de la situación política del estado. El exmandatario negó los nexos criminales e incluso dijo que su descendiente era una víctima del crimen organizado, sin embargo de poco sirvió pues las autoridades ya iniciaron un proceso de investigación en su contra.
Por un lado, no se puede negar que la organización criminal se ha desestabilizado debido a los ataques sufridos por los grupos de autodefensas en mayor medida, y un poco por las acciones de las fuerzas federales; además de que territorios antes considerados bastiones templarios no están más bajo su control, y la caída de sus principales líderes ha dejado a “La Tuta” como el principal capo.
No obstante, como refiere el sitio especializado InSight Crime, su pérdida de poder en la entidad es discutible. Si bien su capacidad de movilidad y operación se ha reducido, las “restricciones territoriales” nunca han acabado con un cártel, pues sólo necesitan canales de comunicación efectivos.
Casos que ejemplifican el punto anterior los hay de sobre en México, y quizá el más claro sea el de Joaquín Guzmán Loera, alias “El Chapo”, otrora líder del cártel de Sinaloa, quien fue ubicado como un jefe nómada en seis entidades y finalmente fue capturado en Mazatlán. O bien los narcotraficantes de Colombia, que a pesar de su territorio de control, ejercían el poder desde Argentina o Venezuela.
Contrario a la facilidad expuestas por Rubido en torno a la desarticulación de los Templarios, la imperante corrupción que fue evidenciada esta semana en la entidad, sumada al arraigo generado, así como la profunda corrupción en las instituciones, suponen un escenario más complejo que el planteado por el funcionario, donde como refiere InSight Crime “el tristemente célebre jefe del cartel no está listo para retirarse por el momento”.


