La ciudad de Nueva York cuenta con uno de los sistemas de metro más grandes y complejos de todo el mundo, donde es común ver, al igual que en México, a vendedores que abordan los vagones para ofrecer pequeños artículos de uso común, caramelos y en este caso, rosas.
La comerciante, de la cual se desconoce la identidad, se encontraba cargando un ramo de rosas que intentaba vender entre los pasajeros, cuando de repente un sujeto de traje se le acercó para preguntarle cuánto costaba cada flor y cuantas traia, para casi de inmediato comprar las 140 rosas que vendía la joven.
“Tienes que regalarlas. No las vendas. Regálalas… ¿me prometes que lo harás?”, le decía el sujeto a la mujer que lloraba de felicidad ante la mirada de los atónitos pasajeros. “Este será un buen día”, repitió varias veces el hombre antes de irse.
Con información de: Upsocl


