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Regresión autoritaria: Aristegui despedida de MVS

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Ilustración: Pe Aguilar / @elesepe1

Por: Ivonne Acuña Murillo

Nuevamente Carmen Aristegui debe enfrentar un intento por frenar su trabajo periodístico. Por segunda vez, el golpe ha sido asestado por la empresa en que se insertaba su emisión de noticias, MVS-Radio, la cual intentó primero, desintegrar su equipo de investigación con el despido de Daniel Lizárraga, jefe de la Unidad de Investigaciones Especiales y el periodista Irving Huerta de la misma unidad, buscando la renuncia solidaria de Aristegui, cosa que no ocurrió, por lo que en un segundo paso decidió terminar el domingo en la noche con la relación de trabajo que sostenía con la periodista.

La razón, un supuesto abuso de confianza en contra de la empresa, el cual ha sido denunciado por ésta a través de un amplio despliegue mediático a través de mensajes corporativos reiterados en los diversos espacios de su misma frecuencia radiofónica y de desplegados en periódicos de circulación nacional.

La empresa aduce que en la Primera Emisión de Noticias, Lizárraga y Huerta usaron de manera inapropiada la marca y los recursos de la empresa al adherirse a la importante iniciativa periodística identificada como “Méxicoleaks” , la cual es una plataforma digital que permite enviar a medios de comunicación, de forma segura y anónima, información de interés público para que sea investigada y compartida.

En menos de una semana y de manera inusitada, el desacuerdo entre MVS y Aristegui, quien el viernes exigió la recontratación de sus colaboradores despedidos, ha escalado al punto de  llevar a la ruptura entre la empresa y la periodista, este hecho genera una serie de interrogantes, primero referidas a la relación entre las partes y, segundo, en torno a los motivos que llevan a MVS a lo que parece una reacción desmedida: despedir a su periodista estrella.

En referencia al primer rubro se puede cuestionar: ¿Por qué los directivos de MVS no buscaron a Aristegui para aclarar las cosas, antes de lanzar una intensa campaña mediática en su contra? ¿Por qué la empresa no comunicó previamente a la periodista su decisión de despedir a sus colaboradores? ¿Por qué la virulencia contra tan importante colaboradora y su equipo? Como denunció Lidya Cacho, vía Twitter, “guardias sacaron a Lizárraga y Huerta de oficinas MVS, se llevaron CPUs con material de investigación periodística”.

En lo que respecta a la apresurada decisión de MVS, puede preguntarse: ¿Por qué MVS echó a andar un “mecanismo de presión inédito”, a decir de su mismo ombudsman, Gabriel Sosa Plata, por lo que la empresa ha identificado como un abuso de confianza por parte de Aristegui y su equipo de investigación? ¿Por qué MVS decide sacrificar las jugosas ganancias económicas que, de manera evidente, le genera la publicidad que sostiene a la Primera Emisión de Noticias, gracias al prestigio y trabajo de Aristegui, intentando provocar la renuncia solidaria de la periodista y su posterior despido? ¿A qué intereses responde su “apresurada” decisión? ¿Pactó previamente con sus patrocinadores antes de despedir a Aristegui? o ¿Cuál es la ganancia mayor que espera obtener “deshaciéndose” de ella no siendo éste el primer intento?

Basta recordar las mutuas acusaciones entre MVS y el gobierno federal en torno a un intento de chantaje usando a Aristegui como “moneda de cambio” en el marco de la negociación de la banda de 2.5 Gigahertz y teniendo a la vista la próxima renovación de la concesión de MVS telecomunicaciones, a raíz del despido de la periodista por las preguntas hechas en torno a un “supuesto” alcoholismo de Felipe Calderón, entonces presidente de la República. Con el tiempo se verá.

Estas interrogantes llevan ineludiblemente a otras más: ¿Por qué el ataque en contra de Aristegui y sus colaboradores pega tan directamente a su labor investigativa? Quizá ¿MVS busca frenar la investigación periodística en contra de Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, ex presidente del PRI capitalino, acusado de encabezar una red de prostitución de jóvenes mujeres en las mismas oficinas del PRI local? O, tal vez, ¿MVS busca proteger los intereses de personas y grupos que se han  visto afectados por las investigaciones periodísticas del equipo de Aristegui, entre ellas las “Casas Blancas” del presidente de la República, su esposa y su secretario de Gobernación, las inversiones millonarias como el acueducto de Monterrey, el tren de alta velocidad México-Querétaro, el Aeropuerto, etcétera, los cuales más que beneficiar a la población están encaminados a procurar ganancias millonarias a un grupo de privilegiados cercanos al poder? Más aún, ¿Es acaso que MVS Radio forma parte del intento de regresión autoritaria que el PRI encabeza y cuyos fines se ven entorpecidos por la denuncia cotidiana que el equipo de investigación de Aristegui hace en torno a los casos de corrupción, conflictos de interés, contubernios, complicidades a partir de las cuales se hacen negocios a costa del bienestar de la población en general? Y, en este sentido, ¿Busca MVS violentar la libertad de expresión y nuestro derecho a la información callando a su mejor periodista?

Muchas más son las preguntas que pueden formularse sobre lo que se encuentra detrás de esta abrupta y excesiva decisión, pero más que continuar por esta ruta conviene abonar algunas certezas al respecto.

Primero, obviamente el trabajo de Carmen y su equipo de valientes periodistas molesta a aquellos personajes políticos que ven evidenciados los manejos poco claros, por decir lo menos, en los que incurren cuando hacen de la política la forma privilegiada de hacerse de recursos y construir grandes fortunas y cotos de poder.

Segundo, dado lo anterior, necesariamente el trabajo del equipo de la Primera Emisión de Noticias de MVS era seguido con lupa por aquellos grupos que “cogiendo en falta” a Aristegui pretenden limitar, a meras notas previamente seleccionadas, la información y los contenidos que circulan en este país, y sustituirla con “información” que no dañe sus intereses. Formato con el que desde esta mañana ha sido sustituido el que Aristegui y su equipo han propuesto y fortalecido a lo largo de varios años de trabajo, en el que la investigación periodística y la denuncia pública se imponen como necesidades de una sociedad avasallada por los poderes político y económico, dejando de lado la arraigada costumbre de “leer noticias” previamente acordadas por quienes dominan los Medios y deciden que podemos saber y que no.

 Tercero, en este contexto, parar el periodismo de investigación que Aristegui y su equipo realizan es prioritario en un régimen que se encamina, hasta donde sea posible, a echar por tierra lo ganado durante los años de la incipiente democracia mexicana, como la transparencia, el derecho a la información y la libertad de expresión.

 cuarto, Aristegui se ha independizado de cualquier medio de comunicación, incluso de la propia empresa MVS, dada la notoriedad que ha alcanzado, no sólo a nivel nacional sino internacional, por su compromiso informativo y la calidad de las investigaciones que día a día abonan a la construcción de una verdadera democracia.

Quinto, esa independencia y prestigio impidió a MVS despedirla, con toda seguridad desde hace tiempo, por lo que se ve estuvo buscando un pretexto “sólido” que  le permitiera arremeter “legalmente” contra la periodista. Desde esta perspectiva, la empresa ya probó en febrero de 2011, como se dijo arriba, la fuerza de la periodista. Fuerza basada no sólo en los aportes que su trabajo hace a la pluralidad informativa y la transparencia en la gestión gubernamental, sino en la convicción de miles de ciudadanos y ciudadanas en torno a la función crítica que debe desempeñar el periodismo en todas sus formas.

Sexto, dado el contubernio entre los principales Medios de Comunicación, en especial las dos grandes televisoras y una buena cantidad de estaciones de radio y periódicos, y el grupo que ocupa el poder político, el espacio de Aristegui operaba como una luz en medio de la oscuridad sembrada por estos poderosos poderes fácticos, que a través de la manipulación de la información y los contenidos de sus diversos programas han convertido a la población mexicana en poco menos que una seudo-ciudadanía sin criterio, voluntad y opinión propia.

Octavo, el despido de Carmen Aristegui es un golpe directo a nuestros derechos a la información, a la libertad de expresión y a la denuncia pública de la corrupción que corroe a toda la política mexicana y es un claro augurio de lo que está por venir. Una restauración autoritaria “endulzada” con telenovelas cuyos temas se reciclan y reciclan y reciclan desde hace cuarenta años, reality shows o programas insulsos donde las y los invitados son humillados, embarrados, agredidos, obligados a comer arañas, tocar toda clase de animales o  probar cosas “asquerosas”, películas repetidas hasta el hartazgo, etcétera. Programación que tiene como objetivo la enajenación de quien la consume, anulando el desarrollo de toda capacidad de crítica en torno a los contenidos ofrecidos por los Medios, pero sobre todo, en relación a lo que ocurre fuera de la pantalla chica, la vida cotidiana cuya calidad desciende día con día.

Finalmente, sin el apoyo de los sectores informados y comprometidos con un real avance democrático, alguna de las intentonas por desprestigiar y anular la voz crítica de Carmen Aristegui, en ruta a una regresión autoritaria, bien puede lograr su cometido. Su regreso a MVS o su incorporación a  otra empresa capaz de ofrecer alternativas informativas democráticas, depende no sólo de su propio esfuerzo, sino de la voluntad y apoyo de quienes deseamos hacer de éste un país donde opere la democracia y donde la política sea una profesión respetable dedicada a velar por el bien de la mayoría y no sirva sólo como una forma de “expropiación administrada” de los recursos de las y los que estamos y del futuro de quienes vienen. De camino a la utopía bien podemos toparnos con un México mejor que el que tenemos.

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