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Romero ante su primera crisis: el huachicol de Ruffo y la casa azul de Diego Sinhue

Dos escándalos dan al corazón del panismo que dice guardar una reserva moral contra el autoritarismo y la corrupción. ¿En Chihuahua, Querétaro o Yucatán también explotará la controversia?

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CDMX.- La dirigencia nacional de Acción Nacional que tomó posesión a finales del año pasado enfrenta en estos días su primera gran crisis por acciones de militantes del partido. Jorge Romero tiene en un su oficina dos carpetas con nombres remarcados en rojo: Ernesto Ruffo Appel (Baja California) y Diego Sinhue Rodríguez Vallejo (Guanajuato).

De inicio, la Casa Azul en Texas. Los medios guanajuatenses POPLab y Connectas revelaron dos semanas atrás -a través de un reportaje- que una vivienda en Texas, Estados Unidos, valuada en 20 millones de dólares y en donde actualmente habita el exgobernador panista con su familia, pertenece a la empresa de seguridad favorita del Gobierno de Guanajuato durante la administración de Diego Sinhue. Un claro conflicto de interés.

La opinión pública recordó con ello el caso a la Casa Blanca de Enrique Peña Nieto, en 2013. Incluso en la oposición, que explotó en 2019 la famosa Casa Gris de José Ramón López Beltrán (quien rentaba también en Texas a Baker Hughes, contratista de Pemex para la 4T), pidió una explicación a Rodríguez Vallejo. “No defenderé personas”, admitió la gobernadora panista Libia Dennise sobre la polémica propiedad en Woodlands.

Romero Herrera y el grupo que lo llevó al poder deben a Diego Sinhue el financiamiento de varias campañas políticas para el Congreso de Guanajuato, diputaciones federales e incluso para el triunfo de la propia Libia Dennise en 2024, la cual es protegida por los restos de la organización de El Yunque y la Iglesia católica. La corrupción ensombrece 25 años de gobiernos panistas en el estado, donde sólo han gobernado el PRI y el PAN.

Ernesto Ruffo Appel, exgobernador de Baja California. Foto: Especial
Ernesto Ruffo Appel, exgobernador de Baja California. Foto: Especial

El otro expediente no es menos polémico y toca el corazón del panismo que dice guardar una reserva moral contra el autoritarismo, al que ahora acusan a la 4T de restaurar. Se trata de una leyenda de Acción Nacional que aparece en todos los libros de historia: el exgobernador de Baja California, Ernesto Ruffo, fue acusado de huachicol fiscal luego de un megadecomiso en Coahuila (15 millones de litros de hidrocarburos ilegales en carrotanques).

El megadecomiso fue coordinado por el secretario Omar García Harfuch, el superpolicía y hoy supersecretario de la administración de Claudia Sheinbaum Pardo. Una empresa de nombre Ingemar es dueña de los carrotanques huachicoleros, y su accionista mayoritario es Ruffo Appel, quien constituyó la firma en 2018, no en su tierra natal (Ensenada) sino en la Ciudad de México.

Hasta este julio de 2025, Ruffo se mantenía en resistencia contra su propia dirigencia, pues acusó a Marko Cortés de dirigir el PAN con personajes detestables que perdieron los principios del partido y se agrupan en torno a intereses económicos, como una “onda grupera”; esto último, una referencia al Cártel Inmobiliario del propio Jorge Romero.

Lo paradójico para la mala relación entre Jorge Romero y Ernesto Ruffo es que hace una semana se reunieron en la capital de BC para limar asperezas y subirse al tren de las “carnitas asadas” contra la gobernadora morenista Marina del Pilar. Y acaso, a partir de ahí aumentar las posibilidades de que la 4T no tenga un nuevo carro completo en la península como desde 2018, cuando el PAN fue echado del Palacio de Gobierno en Mexicali.

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