En la conferencia matutina de este jueves 11 de septiembre, encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum, el gobierno federal presentó una estrategia nacional de salud que busca transformar la forma en que México enfrenta las enfermedades más comunes y mortales: diabetes, hipertensión e insuficiencia renal, muchas de ellas derivadas del alto consumo de bebidas azucaradas.

El encargado de detallar la ruta fue David Kershenobich Stalnikowitz, secretario de Salud, quien resumió el plan en cuatro frentes:
- Prevención y promoción de estilos de vida saludables, con campañas masivas y hasta videojuegos que motiven a reducir el consumo de azúcares y edulcorantes.
- Atención moderna en el primer nivel, con protocolos médicos unificados y la implementación de herramientas digitales e inteligencia artificial para la detección temprana y seguimiento de enfermedades.
- Incorporación de tratamientos innovadores, que estarán disponibles sin importar la institución médica a la que pertenezcan los pacientes.
- Atención de alta especialidad, con cobertura nacional para diálisis peritoneal y hemodiálisis, además de un impulso a la donación de riñón.
“Queremos que cada peso invertido en salud tenga impacto real en abatir las curvas de estas enfermedades”, señaló el funcionario.
Explicó que las campañas digitales buscan influir directamente en la vida diaria de la población.
Alta tecnología, acceso para todos
El director del IMSS, Zoé Robledo, destacó que la nueva estrategia garantiza acceso igualitario a equipos de alta tecnología para diagnosticar, monitorear y controlar las tres grandes enfermedades relacionadas con el consumo de bebidas azucaradas.
“Estas medidas son un gran igualador social: hoy no todas las personas con diabetes tienen acceso al mismo nivel de tecnología, y eso cambiará”, aseguró.
Un día de fiesta para la salud
Desde el IMSS-Bienestar, Alejandro Svach Pérez calificó el anuncio como “un día de fiesta para el país”, pues no sólo es un avance pedagógico que educa a la sociedad en hábitos más sanos, sino que también obliga a la industria a generar productos con menor impacto negativo en la salud.
Por su parte, el director del ISSSTE, Martí Batres Guadarrama, resaltó la relevancia de la medida para la institución que dirige, ya que el 40% de sus derechohabientes tiene más de 60 años, un grupo altamente demandante de medicamentos y tratamientos para estas enfermedades.
La nueva política de salud, presentada en la mañanera, apunta a convertirse en un parteaguas en la lucha contra los padecimientos más costosos y recurrentes del sistema. Una apuesta que combina ciencia, tecnología y pedagogía social para cambiarle el rostro al futuro de la salud en México.


