(31 de marzo, 2015).- Para Rafael López Castañares, director del CENEVAL; “La evaluación en la educación superior debería ser obligatoria, tal como se legisló para los niveles de educación básica y de media superior como parte de la reforma educativa”.
“La evaluación debe ser constante, obligatoria, debe evaluar alumnos, maestros y programas”, dijo en entrevista.
Agregó que la base de la reforma para el nivel superior, que planteó Enrique Peña Nieto en febrero pasado, es la evaluación y en ello se tiene que cuidar la calidad de la misma.
Vaticinó que la reforma está cerca y que tiene que haber mejoras en los instrumentos además de buscar nuevas técnicas para llevar a cabo la evaluación.
“Tenemos que evaluar y mejorar los instrumentos y buscar nuevas técnicas para hacerlo”, consideró.
El ex secretario general de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) indicó que, aunque la revisión de la calidad de los servicios debe ser ley una cuestión para todos, las evaluaciones son costosas y no todas las instituciones cuentan con recursos para llevarlo a cabo.
“Muchas de las instituciones no pueden costear la aplicación de las evaluaciones”, explicó.
A la vez agregó que “muchas instituciones te piden que el subsidio para la evaluación lo dé la SEP para que puedan hacer las evaluaciones, si no, pues no tienen recursos para ello, pues muchas tienen otras necesidades”.
En contraparte, consideró que la falta de recursos para la evaluación hará, prácticamente imposible, que la reforma educativa transite.
“Si queremos que la reforma transite es porque habrá evaluaciones que le aseguran a la sociedad, a nivel que sea, que hay calidad y eso cuesta”, aseveró.
Cabe indicar que, hasta el día de hoy, hay al menos seis mecanismos para evaluar la calidad de la educación, la mayoría sobre el tipo de programas que ofrecen las instituciones, o acredita programas de estudio.
El único mecanismo que evalúa los resultados del servicio que ofrecen las universidades es el Examen de Egreso de Licenciatura (EGEL) que aplica el CENEVAL, pero arroja magros resultados, más de la mitad de los estudiantes lo reprueban, y sólo se aplica a una reducida proporción de egresados, 140 mil, de cerca de 500 mil; en promedio que egresan al año.
Roberto Rodríguez, investigador de la UNAM, manifestó que la evaluación de la calidad de la educación superior en México ha sido complicada porque el sistema se montó por etapas y no obedece a una iniciativa de planeación de política definida con plazos, instancias, y supervisión de resultados.




