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¿Se desinfló la Señora X o ya estamos en el momentum de Alito con huipil?

Viene otro episodio que el equipo de marketing de Xóchitl Gálvez hubiese aprovechado de no ser porque priistas, panistas y perredistas le desinflaron el triunfo en la interna opositora, denunciando un fraude (a modo de cargada a su favor).

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No es el momentum de Xóchitl Gálvez, es el momentum de sus publicistas. Quiero decir, no es a Xóchitl sino a sus publicistas y promotores a quienes tendremos que soportar en esta temporada en el infierno que será su campaña electoral. Escuchaba la otra vez a un productor de televisión en una mesa de debate político que ya era hora de dejarla en paz. «¡Ya déjenla, ya está muerta!», bromeó y lo que vino a mi mente fueron los números de las encuestas de Consulta Mitofsky, Enkoll y De las Heras, y otras más, donde en serio la senadora panista está en la lona, muy atrás de todas las corcholatas de Morena (de 15 a 20 puntos). Y eso tiene aterrados a los miembros del war room del PAN y del PRI, y a sus distintas mutaciones (Va por México, Frente Amplio, Unid@s, PRD).

De ahí el supuesto atentado que no ha ocurrido contra Xóchitl. De ahí el terror que los lleva a operar un control de daños frente al nimio, casi nulo, crecimiento en los sondeos de popularidad. Ya algunos, pocos, han apuntado que los magnicidios no se anuncian. Aunque, si se anunciaran, ¿en verdad corre peligro la vida de Xóchitl Gálvez? Únicamente en la mente retorcida de unos publicistas presionados por sus patrones que no ven resultados en las encuestas.

Inclusive al abordar el asunto, los medios corporativos aseguran que fue Andrés Manuel López Obrador quien —en una más de sus paranoias conspirativas— alertó que Xóchitl Gálvez estaba en peligro, lo cual no sólo es falso, también es cómplice de los verdaderos autores del nuevo capítulo en la guerra de Claudio X. González. Fueron periodistas con el prestigio por los suelos, temidos mercenarios al servicio de las perores causas, y cuya obcecación antiobradorista ha sido probada en más de una ocasión. Joaquín López-Dóriga, Raymundo Riva Palacio, Ricardo Alemán y la priista Beatriz Pagés, dueña de Siempre. Acaudalados sicarios que han matado por error al empresario José Kuri por Covid-19, que dieron por hecho que el narcotraficante Héctor «el Güero» Palma había salido de prisión sin que el Gobierno Federal lo impidiera, que anunciaron la inaudita liberación en masa de «criminales» por la Ley de Amnistía, o que han usado sus medios para denunciar una y cien veces la censura en México bajo «la dictadura de López».

Todo lo anterior (fake news) sólo para recordar alguna de las glorias periodísticas en los últimos años de quienes encabezaron esta campaña que ya se desinfló, como todo lo que en comunicación política se enfrenta a la mañanera de Palacio Nacional. De los anteriores, a pesar de que no hay a cuál elegir, resalta lo paradójico del caso de Ricardo Alemán, quien aseguró que «no es exagerado advertir del peligro potencial en que se encuentra la senadora Xóchitl Gálvez», cuyo riesgo radica en que «el fanatismo que acuna la casa presidencial sea lanzado contra la integridad física de la más aventajada precandidata presidencial». ¡Peligro potencial! Esto escribió el irresponsable que durante la campaña electoral de 2018 llamó a atentar contra la vida de López Obrador.

No es el momentum de Xóchitl Gálvez, es el momentum de sus publicistas, como hace poco más de dos meses tampoco fue Lilly Téllez la estrella de la telenovela, eran los mismos publicistas con otras prioridades.

Reitero: no es el momentum de Xóchitl Gálvez, es el momentum de sus publicistas, como hace poco más de dos meses tampoco fue Lilly Téllez la estrella de la telenovela, eran los mismos publicistas con otras prioridades. Ahora el plan es el riesgo de un magnicidio. Pero, así como hace un sexenio alguien contestó al plan anticorrupción de Enrique Peña Nieto diciendo que era similar a escuchar al Chapo Guzmán anunciar un plan antidrogas, del mismo modo escuchar a los sicarios de los medios alertar sobre un inminente magnicidio es igual a que Greg Abbott ponga boyas con púas en el Río Bravo para «proteger» la vida de los migrantes.

Lo del magnicidio estilo Colosio fue un capítulo de una campaña que no ha prendido y que se había puesto a prueba con el atentado contra Ciro Gómez Leyva. No lo digo yo, lo aseguró Marko Cortés en Atypical TEVE: esa conmovedora historia de la mujer que nació pobre, que fue educada en la cultura del esfuerzo y ahora es una empresaria exitosa, amenazada por el fanatismo obradorista. Eso se desinfló; «la gelatina que no cuajó», ironizó Fabrizio Mejía Madrid. «Los límites del marketing», apuntó alguien más. Ni comparándola con la Virgen de Guadalupe (como lo hizo la misma señora que aseguró que un tipo de triste memoria llamado Armando Ríos Piter era «el Macron mexicano»). Bastó que una priista con huipil, bajo la promoción de Alito Moreno Cárdenas, dijera que le encanta que «se vista como yo», para poner en peligro toda la inversión que el Señor X puso en la Señora X. Y fue necesario para ello desechar de la contienda al priista Enrique de la Madrid y hacer que el panista Santiago Creel declinara en favor de Xóchitl Gálvez. Ese globo «ya se desinfló», insistió Ciro Gómez Leyva luego de que la panista rebasara apenas por 12 puntos a la priista Beatriz Paredes en la primera encuesta del Frente Amplio. El PAN quedó corto frente al PRI, en un proceso que supuestamente sólo era un trámite. «Si la estrategia era desinflar a Xóchitl Gálvez, lo lograron. […] Mal resultado para Xóchitl Gálvez. ¿Doce puntos sobre Beatriz Paredes? ¿La batalla es para ganarle a Beatriz Paredes y a Santiago Creel? Van a decir que sí, que es el primer proceso. ¿O es una batalla contra un rival formidable, que además ya vimos que va a echar mano de todo lo que pueda usar, que es el aparato hoy oficial de poder?». Mal resultado, y mal rendimiento.

Dos voceros más de la oposición explicaron así este enfriamiento. «El avance del proceso interno del Frente Amplio por México, para elegir a quien será su candidata o candidato a la Presidencia de la República está resultando cada vez más predecible y menos creíble. Tal y como se han ido dando las definiciones y eliminaciones de las distintas etapas del proceso, en vez de generar certeza y claridad sobre la forma en que se están tomando las decisiones, el mecanismo de selección del frente opositor está resultando cada vez más cuestionado e impugnado por sus propios participantes», escribió Salvador García Soto. «Este fenómeno de Xóchitl Gálvez tiene aún por demostrar si es capaz de resistir», explicó Carlos Loret de Mola, «y, sobre todo, si es capaz de sumarle votos a la oposición y no simplemente aglutinar a quienes de por sí iban a votar en contra del partido en el poder».

El proceso interno de la oposición está resultando cada vez más predecible y menos creíble, y la figura de Xóchitl Gálvez parece que sólo aglutinará el voto de quienes de por sí no votarán por la 4T en 2024, se postule a quien se postule. La novela de la millonaria empresaria que empezó vendiendo gelatinas no convence a nadie, menos si viene acompañada de los logos del PAN, del PRI y del PRD. Porque, contrario a lo que aseguran en la oposición, sí importan los partidos y su desprestigio, y un candidato por muy bueno que sea no lo es todo; agréguese a ello que la Señora X es muy mala candidata.

Por ello, de los 33 que se registraron para la candidatura presidencial fueron aceptados 13, de los cuales pasaron a la siguiente ronda sólo cuatro. Uno fue eliminado y el otro declinó, y las finalistas son dos mujeres, como desangeladamente ya lo sabíamos tras las denuncias de Jorge Luis Preciado y Silvano Aureoles (y tras el destape del presidente López Obrador). Las grillas de panistas, priistas y perredistas le robaron la épica con la que los publicistas querían envolver el paso de Xóchitl en cada una de las etapas de selección, y la etapa final no será la excepción. Xóchitl necesitaba un triunfo contundente, un triunfo inapelable, y ni eso tendrá. Ese es el precio por asociarse y representar a los que no ganan sin fraudes o que están acostumbrados a agandallarse.

¿Pasó ya el momentum de la Señora X? Sus publicistas dirán que no ha comenzado siquiera, pero todos sabemos que ese globo ya reventó. Y si en la oposición no se ponen las pilas, como Miguel Ángel Osorio Chong y Movimiento Ciudadano lo advirtieron, el PRI se los va a tragar a todos con la ayuda de Beatriz Paredes, y el PAN no sólo se va a quedar sin candidata sino que tampoco tendrá candidatura presidencial. Dicho de otro modo: su candidato será Alito con huipil.

La panista Xóchitl Gálvez y la priista Beatriz Paredes. Fuente: Frente Amplio
La panista Xóchitl Gálvez y la priista Beatriz Paredes. Fuente: Frente Amplio
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