Por: Natalia Antezana y Rodrigo González
Twitter: @Natalia3_0 y @Eneas
Dos años han pasado desde que nació el Movimiento por La Paz con Justicia y Dignidad, que busca visibilizar el dolor de las víctimas de la violencia de la guerra iniciada por Felipe Calderón Hinojosa, que tuvo miles de muertos, desaparecidos y desplazados como saldo, y que se ha extendido más allá de su mandato.
Este movimiento sigue caminando sin cansancio, impulsado por las madres y los padres que preguntan por sus hijos, por los jóvenes que buscan a sus padres, por los hermanos y hermanas, por familias enteras que lloran a su gente, por las comunidades indígenas asoladas por el narco y el mal gobierno, por la gente que se solidariza y que grita en conjunto “¡Estamos hasta la madre!”.

Javier Sicilia encabezó, el jueves 28, la siembra de un árbol en el pueblo de Ocotepec, Morelos, en memoria del multihomicidio donde perdieron la vida su hijo, Juan Francisco y sus amigos Luis Antonio, Julio César, Gabriel, Álvaro y María del Socorro.
En la tarde, el Distrito Federal fue escenario de otro evento de conmemoración a las víctimas, en la llamada Estela de la Corrupción (Estela de Luz), donde se presentaron nuevos casos de asesinatos y desaparecidos en Morelos y se celebró el segundo aniversario del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD).
En este evento, fue develada una placa que recuerda este segundo aniversario, así como una serie de urnas que custodian pañuelos bordados por familiares de las víctimas en donde se expresan testimonios de una guerra que nunca debió de iniciar y que ha dejado a tantos ausentes. El poeta abrió la celebración diciendo que, en este caso, no había nada que celebrar: “Después de dos años de un sufrimiento que no alcanza todavía a ver ni la justicia ni la paz”.
Especificó que se mantendría la vigilia absoluta “en la aplicación real de la Ley General de Víctimas en todo el país”, e hizo un llamado a los legisladores para que no obstruyan dicha Ley, que ya está lista; hizo hincapié en que “Los únicos motivos que vemos en los que aún la obstruyen son los de la mala fe, la mezquindad, el desprecio, la ignorancia y la solidaridad con el crimen. Estaremos muy pendientes de que su ausencia de sentido de la vida no dañen más a la justicia”.
Por otro lado, el movimiento busca que la Estela de Luz sea re significada como un memorial a las víctimas. Este espacio, producto de la profunda corrupción del sistema, podría ganar dignidad si sirve como un faro que recuerde el dolor que se ha producido en tantos mexicanos. Sicilia señaló que ya se había hecho la petición formal a Peña Nieto y que él se mostró interesado y prometió una pronta respuesta que hasta la fecha no ha llegado. En este sentido, el MPJD inició una campaña en www.change.org/esteladepaz. para recordarle a Enrique Peña Nieto “el compromiso que ha adquirido no sólo con la justicia, sino con la memoria y la paz”.
Y por último, recalcó que mientras no se regule el consumo de drogas y no se haga una política seria de control de armas de exterminio en EEUU, no habrá paz. “Nuestros muertos, nuestros desaparecidos, tienen su correlato en Estados Unidos, en la guerra contra las drogas, que surgió con Nixon, y en el uso y la compra indiscriminada de armas de exterminio que en Estados Unidos están produciendo también un gran dolor entre muchas de sus comunidades”.
A la reunión asistieron las víctimas de la violencia que han estado con el Movimiento desde el principio: la señora María Herrera y los retratos de sus 4 hijos, secuestrados en la carretera; Olga Reyes, activista que ha sufrido la persecución y el asesinato sistemático de su familia; Arturo Malvido, quien perdió a su hermano en un asalto, entre decenas y decenas de casos que el Movimiento ha documentado y a los que les ha dado seguimiento. Rostros y caminos que confluyeron por la violencia que les arrebató a quienes más amaban. Por supuesto, también estuvo presente el poeta Javier Sicilia, quien, al perder a su hijo, comenzó esta larga caminata buscando justicia y paz.
Ellos y ellas han recorrido un camino con muchos obstáculos: los oídos sordos de las autoridades, el contubernio de la policía con los grupos del crimen organizado y, sobre todo, se han tenido que enfrentar con el silencio del grueso de la población que no ha querido condolerse con ellas y ellos y movilizarse para exigir el alto a la guerra y el esclarecimiento de todos los crímenes.Este movimiento sigue creciendo y se unen cada vez más víctimas de la guerra, con nuevos testimonios y busca de paz, pero también nuevos rostros de gente que quiere sumarse a alzar la voz.
En este camino ha habido logros, se han cosechado semillas que florecen en diversos colectivos de jóvenes, de cineastas, de hombres y mujeres que han podido indignarse. Sobre todo, el MPJD ha logrado que se apruebe la Ley General de Víctimas, sin duda su mayor éxito. Aunque, como señala Javier Sicilia: “en un México desgarrado y sangrante, no hay lugar en nuestro corazón para el festejo ni la felicidad. A pesar de los logros, lo que amamos está destruido.”
El 28 de marzo de 2011, el asesinato de Juan Francisco Sicilia sirvió para que Javier, su padre, alzara la voz contra esta guerra y con él, miles de personas y organizaciones que se conjuntan bajo una misma idea, lo que propulsó el inicio del MPJD.





