(9 de diciembre, 2014).- Un informe presentado recientemente por el Senado de Estados Unidos, revela que las torturas aplicadas por la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) como métodos de interrogación en realidad fueron mucho más severas, de los que hasta ahora se conocía, información que ya le valió una fuerte crítica de organizaciones como Human Rights Watch (HRW).
Presentado este martes, el documento de 525 páginas -a pesar de proteger información clasificada- denuncia que la CIA negó al Congreso norteamericano y a la propia Casa Blanca, acceder a información sobre lo que verdaderamente sucedía en los interrogatorios.
“No fueron una forma eficiente de adquirir información precisa u obtener la cooperación de detenidos”, señala el informe respecto a los métodos de interrogación, los cuales eran defendidos por la CIA por su supuesta eficacia.
De igual forma, el documento precisa que la Agencia de Inteligencia “no condujo un conteo profundo o preciso del número de personas que detuvo, y del número de detenidos que no reunían el mínimo de condiciones de ser detenidas”.
A la par de que el informe fue publicado, Barack Obama se pronunció y dijo que la tortura que la CIA empleó contra supuestos integrantes del grupo terrorista Al Qaeda son contrarios a los valores que se defienden en territorio estadunidense.
“Por esa razón decidí prohibir la tortura cuando asumí la presidencia, porque una de las herramientas más poderosas que tenemos para enfrentar a los terroristas y mantener seguros a los estadunidenses es mantenernos fieles a nuestros ideales”, espetó el presidente norteamericano.
Contrario a la postura de Obama, el director de la CIA, John Brennan, si bien aceptó que cometieron yerros, defendió su causa al asegurar que gracias a la tortura en los interrogatorios se obtuvieron datos valiosos que les permitieron impedir ataques, así como salvar vidas y aprehender a terroristas.
Críticas a la CIA por opacidad
Luego de que se revelara el informe del Senado estadunidense, el director ejecutivo de Human Rights Watch (HRW) manifestó que éste debería servir para “rebatir de una vez por todas los señalamientos de la CIA de que nunca participó en tortura, un acto que constituye un delito y que no puede estar justificado en ningún supuesto”.
“El informe demuestra que el argumento de que se necesitaban medidas extremas para proteger a los estadounidenses —y al que recurrieron reiteradamente— no es más que una ficción. A menos que este importante proceso de revelación de la verdad permita que los funcionarios responsables sean juzgados, la tortura continuará siendo una ‘opción política’ para los futuros presidentes”, refirió Roth por medio de un video publicado por la organización.


