El alza internacional del petróleo ya tocó la puerta de la economía doméstica y la respuesta se mueve en dos frentes. La presidenta Claudia Sheinbaum anunció una nueva reunión con gasolineros y otra con integrantes del PACIC para revisar precios de combustibles y frenar el impacto en la canasta básica.
El detonante es claro: el barril de crudo superó los 102-103 dólares por la tensión en el estrecho de Ormuz, presionando gasolina, diésel y alimentos.
Gasolina topada y diésel bajo revisión
La mandataria explicó que se mantiene el tope de la gasolina magna en 24 pesos por litro, una medida vigente desde el año pasado.
“Lo que hicimos fue apoyar el precio de la gasolina magna, que no puede pasar de 24 pesos, es el mismo precio desde el año pasado. En el caso del diésel hasta ahora se pudo llegar a un acuerdo de 28, pero queremos bajarlo más porque impacta en los precios de las mercancías. Esta semana voy a tener una reunión con todos los gasolineros”.
Además, advirtió el escenario sin intervención:
“Si no estuviéramos interviniendo para apoyar el precio de la gasolina y diésel, la gasolina estaría sobre 30 (pesos) y el diésel sobre 32 pesos el litro”.
El ajuste no es menor. El apoyo equivale a entre 6 y 7 pesos por litro, vía reducción de impuestos asociados a combustibles.
PACIC entra al tablero: objetivo, frenar precios de la canasta básica
En paralelo, Sheinbaum adelantó una reunión con los integrantes del PACIC (Paquete Contra la Inflación y la Carestía) para evitar que suban los precios de productos básicos.
El diagnóstico apunta a dos factores:
- Impacto internacional por el petróleo
- Prácticas de intermediación que elevan precios sin justificación
“Esta semana me reuniré con comercializadores que están entro del PACIC […] porque no puede subir la canasta básica, habrá razones temporales que pondrán el precio más alto, pero nadie se puede aprovechar de la producción actual”.
Jitomate, carne y verduras bajo lupa
El encarecimiento de alimentos ya está en el radar directo del gobierno. Ante reportes de precios elevados, la presidenta instruyó al secretario de Hacienda a verificar en campo.
“Oye, ¿por qué no te das una vuelta al mercado para que veas cómo están los precios?”
Tras los recorridos, se confirmó que productos como jitomate, carne y calabaza presentan aumentos relevantes, más allá de factores estacionales.
Sheinbaum fue directa sobre el origen de estos incrementos:
“Mucho tiene que ver también con que se aprovechan muchos comercializadores […] no solo es que hubo heladas en diciembre en Florida, sino que muchos intermediarios y comercializadores de los productos (están especulando)”.
Presión externa, respuesta interna
La presidenta explicó que, aunque México produce buena parte de sus combustibles, los precios se fijan bajo referencia internacional, lo que amplifica el impacto de conflictos externos.
“Como los precios de la gasolina y diésel se fijan internacionalmente para todos los países […] se fija de manera internacional”.
Con este contexto, la estrategia se centra en contener combustibles y alimentos al mismo tiempo, dos variables que golpean directo el bolsillo.


