La presidenta Claudia Sheinbaum celebró la aprobación en el Senado de una parte central de la reforma electoral impulsada por su gobierno, aunque cuestionó el rechazo a la inclusión de la revocación de mandato, al considerar que esta decisión “es malo para el país”.
Desde Palacio Nacional, la mandataria destacó que se avaló “la parte que le importa más” a su administración dentro del paquete legislativo, pero no dejó pasar la votación en contra de un mecanismo que, afirmó, fortalece la participación ciudadana.
Revocación de mandato: el punto de quiebre
Sheinbaum atribuyó el rechazo a la revocación de mandato a un cálculo político por parte de legisladores del PT y de la oposición, quienes —según su lectura— actuaron por “temor” a posibles efectos electorales.
“Desde mi perspectiva, ¿Por qué no fue aprobada? Pues probablemente los partidos tenían temor a que si la presidenta va en la boleta, y no haciendo campaña por un partido político o por otro, pues fueran a tener más votos algunos partidos que otros, eso es lo que ellos decían, desde mi perspectiva eso es lo que les dio temor”, señaló.
La presidenta insistió en que esta preocupación no tiene sustento, al diferenciar claramente entre ambos procesos.
“Aunque en realidad no tienen razón, porque una cosa es la revocación de mandato y otra cosa la votación constitucional”, añadió.
Un avance parcial en la reforma
Pese al desacuerdo en este punto, la mandataria subrayó que la reforma electoral avanzó en los aspectos prioritarios para su gobierno, lo que consideró un paso importante dentro del proceso legislativo.
El debate en el Senado evidenció diferencias entre fuerzas políticas sobre el alcance de los mecanismos de participación ciudadana, particularmente en lo referente a la revocación de mandato.
Lectura política del voto en contra
Para Sheinbaum, la decisión de frenar este mecanismo responde más a una lógica electoral que a una discusión de fondo sobre su viabilidad.
Desde su perspectiva, el temor a posibles impactos en futuras elecciones influyó en la votación, lo que derivó en la exclusión de este componente dentro de la reforma.
La presidenta reiteró que, más allá de este punto, la aprobación de la reforma representa un avance relevante en la agenda electoral, al tiempo que mantiene abierta la discusión sobre la incorporación de mecanismos que amplíen la participación ciudadana en el país.


