Desde su conferencia matutina en Palacio Nacional , Claudia Sheinbaum sostuvo que la intervención de Estados Unidos en Venezuela no puede ser respaldada bajo ninguna circunstancia, al tratarse de un asunto de soberanía nacional que compete exclusivamente al pueblo venezolano, del mismo modo que la defensa de la soberanía corresponde a México. En ese sentido, afirmó que esta postura no es una opinión individual, sino un principio que involucra a todos los mexicanos.
Sheinbaum cuestionó de manera directa a los partidos de oposición que han avalado o justificado la intervención de Estados Unidos en Venezuela, afirmó que pueden criticar al gobierno mexicano, pero no respaldar una acción militar extranjera que, además de vulnerar la soberanía, ha demostrado ser inútil. Como advertencia, llamó a observar lo ocurrido en Venezuela y preguntó qué hizo Estados Unidos con la oposición de ese país, al señalar que, sin consultarla, terminó desplazándola. Subrayó que México no necesita injerencias externas y que una cosa es la cooperación internacional y otra muy distinta el intervencion ismo.
La mandataria subrayó que, aun en medio de campañas de propaganda o de críticas al régimen de Nicolás Maduro, una cosa es disentir políticamente y otra muy distinta que una potencia extranjera utilice la fuerza militar para capturar a un jefe de Estado. Reivindicó que la política exterior mexicana, basada en la no intervención, es un valor histórico y constitucional que obliga al país a privilegiar la solución pacífica de las controversias y a rechazar la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales.
Sheinbaum reiteró que el modelo político y social de la Cuarta Transformación no es una copia de experiencias extranjeras, sino que surge de la historia y de los procesos propios de México, vinculados a la lucha por las libertades, los derechos sociales y la democracia. En ese contexto, defendió que en el país existe libertad de expresión, de reunión y un debate público abierto, sin persecución por ideas políticas.

Al referirse nuevamente a la posibilidad de una intervención estadounidense en México, la presidenta afirmó que se trata de un escenario muy lejano y recalcó que el país apuesta por la cooperación y el diálogo, no por el intervencionismo.
Señaló que una acción militar externa no serviría para erradicar la violencia ni para frenar el tráfico de drogas, y que la estrategia mexicana se basa en atender las causas, ofrecer alternativas de vida y garantizar cero impunidad.
En cuanto a la relación bilateral, destacó que existe comunicación fluida entre México y Estados Unidos a nivel diplomático, de defensa y de seguridad, lo que permite abordar diferencias sin renunciar a los principios nacionales.
Finalmente, aclaró que dialogar no implica estar de acuerdo en todo y que México también ha señalado la responsabilidad de Estados Unidos en temas como el tráfico de armas, la distribución de drogas en su territorio y el lavado de dinero.


