En Coatzacoalcos, Veracruz, donde por años solo quedaron promesas rotas y un cascarón de hospital materno infantil, hoy se escribe otra historia. Después de más de una década de abandono, la presidenta, Claudia Sheinbaum llegó, cortó el listón y dejó claro que el sistema de salud de la Cuarta Transformación no va a fracasar.
“No solo no vamos a fracasar, sino al contrario, les vamos a demostrar que este es el mejor camino posible para el pueblo de México”
Así lo expresó la presidenta en su visita al sur veracruzano, dejando bien claro que la salud pública no se va a privatizar ni a postergar más.
El hospital, que originalmente fue promesa de campaña de Enrique Peña Nieto, se quedó empolvado, a medio construir, y con los techos llenos de telarañas… hasta ahora. La transformación llegó con equipos de última generación, servicios integrales, atención digna y gratuita.
“Es una deuda histórica con el pueblo del sur de Veracruz que hoy estamos entregando”, expresó Sheinbaum.
Con una inversión superior a los 800 millones de pesos, el nuevo Hospital Materno Infantil IMSS-Bienestar no es cualquier infraestructura: representa la nueva apuesta por la salud gratuita y universal, especialmente para quienes nunca han tenido voz ni acceso.
La presidenta lo resumió así:
“Lo que habla este hospital es de la dignidad del pueblo de México […]. Lo mejor para el que menos tiene, eso es lo que muestra este hospital: es dignidad y justicia social combinados.”
Pero esto no es un caso aislado. También está el Programa Salud Casa por Casa, que Sheinbaum definió como “el programa más ambicioso de prevención y atención temprana de la salud no solamente que se haya hecho en México, sino de todo el mundo”.
Este hospital no solo brindará servicios médicos especializados a mujeres y recién nacidos de toda la región, también es un golpe directo al olvido institucional que reinó durante años. “Hoy venimos a rendir cuentas al pueblo de Veracruz”, dijo Alejandro Svarch, director general del IMSS-Bienestar. Y vaya que lo hicieron.
Lo que antes era un símbolo del abandono priista, y del cinismo con el que se jugó con la salud de las mujeres, hoy es un espacio vivo, funcional, y símbolo de justicia social.
Este modelo de salud no es una apuesta, es una convicción. No es un discurso es una realidad que puede salvar vidas.
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