El gobierno de México enviará otro barco con ayuda humanitaria a Cuba y, de manera paralela, facilitará permisos para que iniciativas civiles también lleven apoyo a la isla, informó la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Durante conferencia de prensa, la mandataria confirmó que el envío forma parte de una estrategia de solidaridad activa, en la que también se impulsa la participación de organizaciones y colectivos ciudadanos.
“Este viernes sale otro barco con ayuda humanitaria a la isla de Cuba por parte del gobierno de México […] Vamos a seguir apoyando al pueblo de Cuba y buscando la manera de que sin afectar a México podamos darles combustible a las y los cubanos”, señaló.
Apoyo institucional y ciudadano: doble vía de ayuda
Además del envío oficial, la Secretaría de Marina está otorgando facilidades para que la Flotilla Nuestra América, integrada por activistas latinoamericanos, pueda zarpar desde Puerto Progreso con ayuda en especie destinada a Cuba.
Este esquema permite que la solidaridad no solo provenga del gobierno, sino también de iniciativas civiles organizadas, ampliando el alcance del apoyo hacia la isla.
Postura de México: solidaridad y autodeterminación
La presidenta reiteró que la política de México se basa en el respeto a los principios internacionales, especialmente la autodeterminación de los pueblos, al tiempo que se mantiene el respaldo humanitario.
“La solidaridad con Cuba en estos momentos es la solidaridad con América Latina. Esa es la solidaridad que nosotros estamos empeñados en dar al pueblo de Cuba”, expresó, retomando palabras del general Lázaro Cárdenas.
Continuidad en la ayuda humanitaria
El envío de este nuevo barco se suma a las acciones previas de apoyo, en un contexto donde México mantiene su disposición de seguir enviando ayuda y facilitando recursos, siempre bajo el criterio de no afectar las condiciones internas del país.
La estrategia contempla tanto el envío de insumos como la posibilidad de apoyar en el suministro de combustible, dentro de los márgenes operativos del gobierno.
Con este esquema, México mantiene activa una ruta de apoyo humanitario hacia Cuba, combinando acciones institucionales con la participación de la sociedad civil.

