- La presidenta aseguró que garantizar acceso a la educación no es —como en gobiernos pasados— un lujo, sino un derecho universa
Este sábado, la presidenta de México Claudia Sheinbaum Pardo supervisó en Cancún las obras del plantel del CBTIS 301 —Centro de Bachillerato Tecnológico Industrial y de Servicios—, y desde allí lanzó un mensaje contundente: su gobierno trabaja para que ningún joven se quede sin estudiar.
La inauguración del CBTIS 301 se suma a una estrategia más amplia de su administración: en los últimos meses, se han habilitado diversas escuelas mediante reconversiones de secundarias a preparatorias, con el fin de facilitar la continuidad educativa sin necesidad de traslado. Además, en octubre pasado, Sheinbaum anunció la creación de al menos 350 mil espacios nuevos en educación superior, como parte de un plan para ampliar la matrícula universitaria en el país.
La presidenta aseguró que garantizar acceso a la educación no es —como en gobiernos pasados— un lujo, sino un derecho universal. Esa visión, afirma, refleja en su discurso que las preparatorias y universidades deben estar “cerca de la casa”, de modo que los alumnos puedan continuar sus estudios con comodidad y seguridad, reduciendo de paso factores de riesgo social como la deserción o la vulnerabilidad al crimen.
Este impulso educativo ocurre en un contexto más amplio de políticas sociales: en Quintana Roo, durante la misma gira de trabajo, Sheinbaum también anunció aumento del salario mínimo y entregó viviendas bajo el programa Vivienda para el Bienestar, con lo que busca combinar educación, vivienda y bienestar económico.
Para distintos sectores de la población, estas medidas representan una apuesta por la igualdad de oportunidades. Jóvenes de zonas rurales o con dificultades de traslado ahora podrían ver viable la continuidad educativa; familias de bajos ingresos tendrían a su alcance tanto preparación media como superior sin grandes sacrificios.
Para que el compromiso se cumpla en todo el país, será necesario ampliar la infraestructura educativa, asegurar matrícula suficiente, mantener programas de becas y garantizar que los nuevos espacios estén bien dotados y distribuidos regionalmente.
La gira de Sheinbaum por Quintana Roo este fin de semana deja claro un mensaje central: la educación, para su administración, debe ser un catalizador de movilidad social, no un privilegio reservado. Si lo logra, miles de jóvenes podrían tener una puerta abierta hacia el futuro.


