La presidenta Claudia Sheinbaum alzó la voz este viernes desde Palacio Nacional para rechazar los ataques misóginos que se escudan bajo el manto de la libertad de expresión. En un mensaje claro y directo, llamó a distinguir entre la crítica legítima y la violencia de género, sobre todo cuando esta última se disfraza de opinión pública.
“Lo que hay que ver es cada caso, en qué circunstancias se dan. No quisiera entrar en cada uno de ellos, pero cada uno tiene sus particularidades. Tenemos que ser muy claros en el país y los tribunales cuando en efecto es violencia contra una mujer”, afirmó.
En medio de un debate creciente sobre el uso de mecanismos judiciales en contra de periodistas, Sheinbaum marcó postura: “Debe haber libertad de expresión en todos los sentidos”, pero también límites claros frente a agresiones que buscan ridiculizar, humillar o atacar a una mujer por su apariencia, su forma de hablar o su condición de género.
“No puede ser que a una mujer, por su físico, por el color que lleva el cabello pintado o cualquier otro tema, sea denostada. Ahí sí hay violencia”, subrayó.
El pronunciamiento de la presidenta ocurre mientras diversos casos en el país han despertado preocupación por el uso de mecanismos legales para sancionar a periodistas bajo el argumento de violencia de género. En Sonora, Karla María Estrella fue multada y obligada a disculparse públicamente durante 30 días por un comentario en redes sobre una diputada local. En Guerrero, Jesús Castañeda enfrentó medidas similares tras publicar investigaciones sobre presunto desvío de recursos por parte de la alcaldesa de Acapulco.
También destacan los casos del periodista Héctor de Mauleón, inscrito en el Registro Nacional de Personas Sancionadas por Violencia de Género tras una columna crítica; y el de Jorge Luis González Valdez en Campeche, vinculado a proceso penal y sujeto a censura judicial previa por sus publicaciones sobre la gobernadora. En Puebla, la periodista Rubí Soriano fue citada por la autoridad tras un tuit donde criticaba el historial político de una diputada. Estos casos han reavivado el debate sobre dónde trazar la línea entre proteger a las mujeres de agresiones misóginas y garantizar el ejercicio libre del periodismo.
Aunque no se refirió a ninguno en particular, Sheinbaum insistió en que se requiere un criterio más fino para identificar cuándo hay violencia de género real y cuándo se trata de ejercicio periodístico.
A los medios les hizo un llamado concreto:
“Los medios deben emitir información responsable y que no digan mentiras en lo que dicen”.
Pero dejó claro que este compromiso no debe convertirse en un arma para silenciar la crítica pública.
Así, la presidenta plantea una línea firme: sí a la libertad de expresión, sí al combate a la violencia de género, pero no al uso político ni distorsionado de ninguna de las dos.


