Durante su conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo lanzó una fuerte crítica a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), asegurando que la institución “ha perdido fuerza” y requiere un replanteamiento profundo para recuperar su utilidad en el escenario internacional.
La mandataria mexicana coincidió con las posturas de sus homólogos de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y de Estados Unidos, Donald Trump, respecto a la necesidad de transformar el organismo.
Ante la escalada de tensiones y enfrentamientos bélicos en diversas regiones del planeta, Sheinbaum cuestionó la eficacia de la organización para cumplir con su mandato fundacional:
“Ante los conflictos que existen en el mundo, uno se pregunta: ¿dónde está Naciones Unidas? Tiene que fortalecerse esa institución. Debe haber un área internacional donde puedan acudir los gobiernos y los pueblos para atender cualquier conflicto”, señaló.
La presidenta criticó la estructura actual que otorga privilegios a ciertas naciones, haciendo énfasis en que, dentro del organismo, todos deberían ser iguales independientemente de su poder económico o militar, señalando directamente el derecho a veto en el Consejo de Seguridad como un obstáculo.
Austeridad republicana a escala internacional
Uno de los puntos más destacados de su intervención fue el llamado a que la ONU adopte un modelo de austeridad, una postura en la que manifestó estar en sintonía con el presidente estadounidense, Donald Trump.
Sheinbaum abogó por una disminución de la carga burocrática del organismo y propuso que el presupuesto se enfoque prioritariamente en la construcción de la paz y la cooperación para el desarrollo.
Asimismo, ante la próxima elección de quien dirigirá la ONU, la mandataria subrayó que el nuevo liderazgo debe llegar con una visión clara de austeridad y eficiencia.
“Tiene que haber una visión de austeridad y claridad sobre hasta dónde se utilizan esos recursos, y que cumpla con su principal función… no a la burocracia”, puntualizó.
El posicionamiento de Sheinbaum alinea a México con las dos economías más grandes de América en un reclamo histórico: una ONU más democrática, como sugiere Lula y menos costosa, como demanda Trump.
Con este mensaje, la presidenta refuerza su política exterior basada en la no intervención, pero exigiendo que los mecanismos de diálogo internacional sean realmente efectivos para los pueblos.


