La titular del poder ejecutivo Claudia Sheinbaum sostuvo que el nivel actual de recaudación fiscal en México es incompatible con la existencia de corrupción, al señalar que tan sólo en el último año se obtuvieron alrededor de 500 mil millones de pesos adicionales, resultado directo de la eliminación de las condonaciones de impuestos y de un esquema de cobro basado en la legalidad y la honestidad, instaurado desde la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Durante la Conferencia del Pueblo en Palacio Nacional, la mandataria explicó que uno de los cambios centrales fue elevar a rango constitucional la prohibición de condonar impuestos, lo que impidió que decisiones discrecionales del Servicio de Administración Tributaria (SAT) o de la Secretaría de Hacienda beneficiaran a ciertos contribuyentes. Subrayó que, bajo este principio, todas las personas y empresas están obligadas a cumplir con sus obligaciones fiscales.
Sheinbaum destacó que la mayor parte del sector empresarial ha respondido positivamente a este modelo, cumpliendo con el pago de impuestos, y precisó que cuando existen controversias fiscales, estas se resuelven mediante mecanismos previstos en la ley. Añadió que la honestidad en la recaudación ha sido clave, al recordar el papel de Raquel Buenrostro, exdirectora del SAT y actual secretaria Anticorrupción, en la consolidación de este esquema.

En contraste, la presidenta recordó que en periodos anteriores los recursos públicos se manejaban bajo políticas que favorecían a grandes intereses económicos, con rescates financieros, como ocurrió tras la crisis de 1994. Afirmó que entonces se apoyó a “los de arriba”, mientras miles de personas perdían su patrimonio por el aumento súbito de intereses y deudas impagables.

Finalmente, Sheinbaum enfatizó que actualmente los recursos recaudados se destinan de manera transparente a programas sociales, educación, salud, vivienda y obras públicas estratégicas. Como ejemplo, mencionó la refinería Olmeca en Dos Bocas, que hoy produce alrededor de 300 mil barriles diarios de gasolina y diésel que antes se importaban, y aseguró que este cambio refleja una transformación profunda en el uso del dinero público orientada al bienestar de la población.


