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Sullivan: sexo en mano de las mafias (FOTOS)

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Enrique Legorreta/@enriquelego3_0

 Foto: Gustavo Aguado
Sullivan – Foto: Gustavo Aguado

(23 de agosto, 2013).- Una calle oscura, llena de charcos porque horas antes cayó una fuerte lluvia en la ciudad. Mientras avanzo por Sullivan, los carros se van formando a un lado del camellón para ver a las mujeres que esperan ahí de pie.

Me acerco aún con dudas. La ansiedad de preguntar por la tarifa de su trabajo me pone tenso. Avanzo la última cuadra. Desde ahí se ven los puestos ambulantes y el banco cerrado que durante el día sufren aglomeraciones de gente por ser una zona comercial. El lugar tiene dos vidas distintas.

En el día hay negocios de comida, refaccionarias, papelerías, restaurantes; todos ellos trabajan sin ningún problema. No hay sexoservidoras. Por lo menos hasta las nueve y media de la noche. A esa hora empiezan dos desfiles: uno de luces y motores; el otro, de tacones, vestidos y pantalones de mezclilla entallados con escotes que invitan a acercarse.

Foto: Gustavo Aguado
Sullivan – Foto: Gustavo Aguado

La tarifa de las trabajadoras sexuales es sólo una: 600 pesos por media hora. Este pago incluye el cuarto de hotel, condón, una posición sexual. Si se quiere otra cosa o más tiempo aumenta la tarifa. 100 pesos por posición, 600 pesos por media hora más.

Continúo sobre la banqueta del lado derecho de la calle. Llego a la esquina, con la misma ansiedad de quien lo hace por primera vez. Veo a una chica alta, de cabellera larga y rubia. Su tez es blanca, no parece de la ciudad. Los tacones rojos, su pantalón oscuro entallado y su escote me motivan a preguntar cuál es el costo.

-600 pesos la media hora y ya incluye cuarto de hotel –responde.

-¿Y si quiero más tiempo?

-Te cuesta más, mi vida.

Le doy las gracias y sigo mi camino por la misma acera en donde al menos 30 mujeres ofrecen sus servicios. Los automóviles están en fila, sin importar que detengan el tránsito en la calle.

En el Distrito Federal se puede tener acceso, de manera aparentemente sencilla, a la prostitución o sexoservicio. Son siete zonas las que son conocidas por albergar sexoservidoras: Zona Rosa, Sullivan, La Merced, calzada de Tlalpan, Insurgentes, Puente de Alvarado e Izazaga. Ahí se puede acceder al servicio de mujeres, hombres, homosexuales y travestis.

Foto: Gustavo Aguado
Sullivan – Foto: Gustavo Aguado

 ***

Las mujeres desaparecen en las luces de los carros de quien compra su servicio. Tan sólo en un parpadeo siento la presencia de los “padrotes” que cuidan que todo esté bien. Sin pensarlo, sigo avanzando en la acera.

Una mujer de pantalón blanco, y blusa azul me llama la atención. Me acerco a ella y le pregunto su precio. La respuesta fue la misma que la anterior. No hay duda, ya la tarifa está marcada y no hay forma de cambiarla, a menos que se llegue a un acuerdo con ellas.

La fila de los automóviles es continua, no hay quien se deje llevar por los atributos de las trabajadoras sexuales. La pregunta al verlas es si habrá alguien que esté por gusto. La verdad parece señalar que no es así.

Foto: Gustavo Aguado
Sullivan – Foto: Gustavo Aguado

La prostitución está ligada actualmente con la trata y explotación sexual. Los defensores de derechos humanos han hecho desde hace varios años las denuncias en contra de estas prácticas que se realizan en todo el país.

La mayoría de las mujeres que sufren de explotación sexual proceden de otros estados como Baja California, Chiapas, Chihuahua, Guerrero, Oaxaca, Tlaxcala y Quintana Roo.

Al menos a 4 lenones, hombres y mujeres, que operan en Sullivan están identificados por las autoridades del Distrito Federal.

Foto: Gustavo Aguado
Sullivan – Foto: Gustavo Aguado

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Los vecinos de la zona tenían problemas con la situación. En común acuerdo, hablaron  con la trabajadoras sexuales y negociaron que podrían laborar a partir de las 22 horas y utilizando vestimenta adecuada.

Los locales que están ahí y que cierran tarde destacan que no hay ningún problema con las trabajadoras sexuales, ya que si ellas no se meten con la gente, ellos no se meten en problemas con las mujeres y sus “cuidadores”, comentó Dulce, una florista que tiene su local sobre Sullivan.

Foto: Gustavo Aguado
Sullivan – Foto: Gustavo Aguado

Mientras observo cómo van y cómo vuelven, mi rumbo termina en la esquina de Gabino Barreda. Ahí veo a las últimas dos chicas, a una de ellas le hago la misma pregunta que a las anteriores. Esta vez me responde una mujer de mayor edad, tal vez unos 35 o 40 años.

-Si quieres más cosas, te sale en 100 pesos –responde.

-¿Hasta qué hora están?

-Hasta las dos de la mañana, así que anímate, sino ya no nos encuentras.

Sonrío. Mientras me alejo, no me queda duda que las sexoservidoras tendrán una larga jornada, con todo y lo que quedó de la lluvia.

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