La confrontación entre Irán, Estados Unidos e Israel dio un nuevo giro tras la advertencia iraní de extender sus ataques a infraestructura económica estratégica en Medio Oriente si no cesan los bombardeos sobre su territorio.
El general Ebrahim Jabari, miembro de la Guardia Revolucionaria, sostuvo que cualquier ofensiva contra instalaciones clave iraníes tendrá como respuesta acciones directas sobre centros económicos regionales, ampliando así el espectro del conflicto más allá de blancos militares.

La declaración se produce en el contexto de la operación conjunta denominada Furia Épica, iniciada el 28 de febrero, que incluyó ataques contra instalaciones gubernamentales y bases militares en territorio iraní. Desde entonces, la confrontación ha escalado con intercambios de misiles y drones, así como señalamientos diplomáticos cruzados.
Teherán también planteó el cierre del Estrecho de Ormuz, un corredor marítimo clave para el comercio mundial de petróleo. La sola advertencia ha generado reacciones en los mercados internacionales, donde el crudo Brent rebasó los 85 dólares por barril, su nivel más alto desde mediados de 2024.
Al incluir en su discurso objetivos económicos —como puertos, instalaciones energéticas o centros financieros—, el gobierno iraní introduce una dimensión estratégica con potencial impacto global. Analistas advierten que cualquier afectación prolongada a las rutas energéticas podría traducirse en volatilidad financiera y presión sobre los precios internacionales de combustibles.
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