Revista Variopinto / Alejandro Melgoza Rocha
(24 de septiembre, 2014).- Como todas las mañanas, Doña Bertha escuchó cuando su hijo Gabriel Gabino Álvarez Pliego se despertó, descendió rápidamente de la litera y salió de su casa para ir a pasar lista al ayuntamiento del municipio de Ecatepec, Estado de México. Ese día, el 19 de febrero de este año, Gabriel no se despidió de su madre como solía hacerlo, rememora Doña Bertha. Fue la última vez que vio a su hijo.
Gabriel fue asesinado a balazos en el campus del Centro Universitario de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), donde estudiaba la licenciatura en Derecho. Hasta ahí lo persiguieron sus ejecutores, quienes lo siguieron desde un banco cercano, donde poco antes el joven retiró una gran cantidad de dinero: 80 mil pesos.de la litera y salió de su casa para ir a pasar lista al ayuntamiento del municipio de Ecatepec, Estado de México. Ese día, el 19 de febrero de este año, Gabriel no se despidió de su madre como solía hacerlo, rememora Doña Bertha. Fue la última vez que vio a su hijo.
El de Gabriel se suma a los 2 mil 387 homicidios –la mayoría de ellos dolosos– en el Estado de México, según el mapa delincuencial publicado el 17 de marzo pasado por el semanario tijuanense Zeta, que plasma información de los 14 primeros meses de mandato del presidente Enrique Peña Nieto.
Hoy, según esas estadísticas, el Estado de México ocupa el segundo sitio en ese rubro, después de Guerrero, mientras que Ecatepec, donde fue asesinado Gabriel, es la sexta ciudad más violenta del país.
Las cifras de Zeta coinciden con las del reporte La in- seguridad en el Estado de México y el cerco criminal de la capital del país 2013, difundido por el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y Justicia Penal, A.C en marzo de este año. Según el documento, de los 20 municipios más violentos en el país durante el 2013, cinco son mexiquenses: Naucalpan, Ecatepec, Cuautitlán Izcalli, Chalco y Cuautitlán.
El Valle de México, según las cifras del Sistema Nacional de Seguridad Pública y del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi) citadas en el reporte, en el periodo 2003-2013, los secuestros se incrementaron 138%; el robo a negocios con violencia se elevó 568%; robo de vehículo con violencia subió 132%. Hoy, la mitad de los robos en el país ocurren en territorio mexiquense.
Más: la Encuesta Nacional de Percepción Sobre Segu- ridad Pública 2013 (Envipe), del Inegi, indica que el estado gobernado por el otrora alcalde de Ecatepec, Eruviel Ávila Villegas, posee la tasa de inseguridad más alta del país: 90.7%.
Para los especialistas consultados por Variopinto, el fenómeno no es coyuntural sino que data de hace déca- das. Steven Dudley, director de Insight Crime –una or- ganización con sede en Estados Unidos y con cobertura continental– sostiene que Michoacán no es el respon- sable de lo que sucede ahora.
Entrevistado vía telefónica, Dudley abunda: “El principal factor dentro de la dinámica que observamos en el Estado de México es la fragmentación de los grupos grandes, que han creado estructuras militares con más capacidad logística y conocimiento del mercado local en materia de extorsión, secuestro y robo”.
Un ejemplo, dice, es Óscar Osvaldo García Montoya, El Compayito, líder de la célula La Mano con Ojos, cuyo ámbito de operación eran los municipios conurbados de Naucalpan, Atizapán, Tlalnepantla, Tultitlán y Cuautitlán Izcalli. Fue capturado en agosto de 2011.
El sociólogo José Luis Cisneros, experto en cri- men organizado en el Estado de México adscrito a la Universidad Autónoma de México unidad Xochimilco (uam-x), coincide con Dudley. Desde hace tres sexe- nios, comenta, Cuautitlán, Ciudad Netzahualcóyotl, Chimalhuacán y Tlalnepantla son disputadas por los pequeños grupos surgidos tras el desmantelamiento y descabezamiento de los grandes cárteles.
El titular de la Procuraduría de General de Justicia del Estado de México, Miguel Ángel Contreras Nieto, admite la presencia de las bandas criminales en la entidad. Incluso da sus nombres y los territorios que controlan: La Familia Michoacana, en las zona poniente y oriente, así como en el Valle de Toluca; Los Caballeros Templarios, en el sur y en los límites con Michoacán; Los Zetas y el Cártel de Jalisco Nueva Generación, en el Valle de México y en Toluca.
–¿Qué sigue? –se le pregunta a Dudley, quien forma parte de la Fundación Ideas para la Paz en Colombia.
–El capítulo que viene es similar al de Colombia. En este momento hay muchos grupos fragmentados. Dentro de tres o cuatro años pasará lo mismo que en ese país. In- sisto: deben construirse instituciones fuertes para que el Estado tenga un mayor control en esos territorios (que ahora dominan las organizaciones delincuenciales)”.
Territorio acotado
Con una extensión de 22 mil 351 km2 y 15 millones 629 mil
740 habitantes, según datos de 2012, el Estado de México es uno de los mayores generadores de Producto Interno Bruto (PIB): 9.3%, de acuerdo con el libro electrónico Remolinos. El México de la sociedad organizada, los poderes fácticos y Enrique Peña Nieto, escrito por Sergio Aguayo Quezada, especialista en seguridad nacional.
Consultado al respecto, el investigador explica: “El Estado de México es la perla de la corona para el crimen organizado. Es el centro, el corazón económico, donde hay más consumo, más dinero…”. Eso sucede, precisa el entrevistado, en un buen número de entidades en las cuales la clase política se conduce con una profunda irresponsabilidad.
–¿Qué sucedió en el Estado de México?
–Como territorio era una presa más fácil que el Distri- to Federal, porque tiene una sociedad menos organizada y una clase gobernante que controla la dimensión política. Para mí lo que está pasando es totalmente natural y lógico. Tengo años hablando sobre el cerco a la Ciudad de México.
El investigador Cisneros, de la uam-x, enfatiza que municipios como Ecatepec, Chimalhuacán, Chalco, Cuautitlán Izcalli o Ciudad Neza “viven sistemáticamente mu- cha violencia”, por lo que son un “botín político” para las bandas criminales.
“Es una tesis que he sostenido mucho tiempo: Cuando el crimen o la delincuencia tiene como base de apoyo la política, no hay ningún problema, tiene control. Están los casos de Chimalhuacán o Ciudad Neza”, dice Cisneros.
En el segundo, explica, hay venta de autos de aseguradora. Y aunque lucen normales a simple vista, son “reetiquetados”: se compra un carro en ciertas condiciones y esa placa sirve para reetiquetar otros cinco, de acuerdo con su investigación.
“Eso no lo hacen los delincuentes solos; ahí están im- plicadas la policía municipal y las aseguradoras, entre otros…”, precisa Cisneros.
Para enfrentar la violencia, las autoridades mexiquen- ses desplegaron operativos militares, retenes e incluso una Base de Operaciones Mixtas (bom) en Cuautitlán Izcalli, donde se han registrado más de 40 asesinatos asociados al crimen organizado en lo que va de año.
A finales de marzo, el comisionado nacional de seguridad, Monte Alejandro Rubido, habló del aumento de la violencia, particularmente en la región oriente y en la del Valle de México donde, dijo, se trabajará de manera coordinada con las autoridades del Estado de México.
–¿En la estrategia de seguridad se pretende aplicar al
gún mecanismo integral para recomponer el tejido social?
–se le pregunta a Cisneros.
–No. Lo que están haciendo es reacomodarse para ganar presencia políticamente. No tenemos servido- res públicos que sean congruentes. Eruviel, cuando fue presidente municipal (de Ecatepec), se opuso al mando único, y hoy paradójicamente lo acepta.
“¿Por qué se oponía cuando era presidente munici- pal? Porque presuponía transferir una serie de recursos y él no quería hacerlo. La respuesta es: No tenemos un político congruente, no hay políticas congruentes”.
José Antonio Ortega, presidente del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y Justicia Penal, A.C. y cofundador de México Unido Contra la Delincuencia (MUCD), expone a Variopinto: “Yo no empiezo a ver to- davía la fuerza de las instituciones del Estado para investigar, perseguir y castigar a los violentos que tienen a los mexiquenses en jaque y viviendo un infierno”.
–¿Cuál es el contraste entre los gobiernos de Enri- que Peña Nieto y Eruviel Ávila?
–Hubo un crecimiento de la violencia en la admi- nistración de Peña Nieto como gobernador. Alguien lo mal informó haciéndole creer que maquillando las ci- fras de homicidios dolosos iba a dar una mejor imagen para después lanzarse a la candidatura a la Presidencia. No hubo una baja real, sino un crecimiento en el tema de violencia.
“Ahora, con Eruviel, es una crisis. La corrupción y la impunidad en el Estado de México tienen como base una gran debilidad institucional. En consecuencia, los delitos que más nos afectan se disparan”.
Variopinto solicitó una entrevista con Eruviel Ávi- la, pero fue negada. Sus asesores tampoco atendieron a nuestra petición.


