spot_img

The Maccabees: los reyes del Plaza Condesa

- Anuncio -

Por: Estela Garrido

Tw: @stelagarrido3_0

maccabees

Atrás quedó la banda telonera Suave as hell. El cuarteto encargado de abrir el escenario había sido aplaudido y coreado. Sin embargo, los Maccabees se encargaron de borrarlos de la memoria colectiva a los pocos acordes que retumbaron en el Plaza Condesa la noche del lunes.

El quinteto originario de Brighton se apoderó del lugar en pocos minutos. ‘Feel to follow’,  de su última y más reciente placa Given to fly, unió y aglomeró a los pocos asistentes dispersos. La atención del público estaba volcada en el escenario. Podría asegurarse que todos las gargantas coreaban el sencillo del disco.

 No había murmullos, ni conversaciones. No había una audiencia dispersa inmersa en todo menos en el grupo que se presenta en el escenario. Por el contrario. Los ingleses consiguieron lo que pocos grupos han logrado: conquistar el aforo y volcarlos a la música.

 Weeks no tardó en agradecer a la audiencia por la entrega. El público gritó aún más fuerte y apenas sonaba la tercera canción del setlist, ‘Wall of arms’ de su segunda producción. El vocalista volteó a ver a su banda y les dedicó la canción: You are my army, regresó con el público y con la mano en el corazón cantó : “They are a wall of arms around me”.

Los hermanos White, Hugo y Felix, se acercaron para tocar juntos. Los gritos femeninos desesperados ensordecían. Sonaba ‘Young Lions’ y el inmueble brincaba al unísono. Felix quería más y pidió más: “Come on! Jump! Arriba! Arriba!”, mientras tomaba de su cerveza Victoria.

 Vendría ‘Child’ y el ritmo bajó un poco los saltos. Al menos hasta el clímax del track. No habían tocado ni seis canciones, cuando la lluvia de cerveza ya había volado por lo menos, en tres ocasiones.

 Tocó el turno del primer álbum, Colour it in, y Weeks entonó ‘First Love’. Cuando Sam Doyle empezó ‘Precious time’ en la batería, Weeks giró el micrófono. La multitud tarareaba con fuerza la letra. Esperó paciente, brindó con el público con una Victoria en mano y dejó que la audiencia reventara el coro.

 ‘X – ray’ cerró el set del primer álbum. The Maccabees alternó los hits del segundo y tercer disco: ‘Can you give it?’, ‘Forever I’ve known’, ‘No kind words’  y ‘Love you better’. Se iban los minutos y la presentación se encaminaba a la recta final.

Rupert Jarvis en el bajo y compañía disminuyeron la intensidad y se despidieron con ‘Grew up at midnight’. Alguien aventó una bandera y Doyle no dudó en tomarla y envolvérsela.

 Weeks abrió el encore con ‘Toothpaste kisses’, un brasier beige voló y Jarvis sonrió con Hugo White. El final era inevitable. Los acordes de ‘Heave’ se escucharon entre empujones y gritos de te amo. Weeks, con los ojos cerrados, estaba inmerso en la canción: “Signs of love, waste it all on the young, are we so different”, mientras se señalaba el pecho con puño cerrado.

Los hermanos White rasgaron sus guitarras con los acordes de ‘Pelican’. Era el final. Nadie quería moverse del lugar, ni dejarlos ir. Y lo demostraron. El inmueble completo coreó con fuerza. Los saltos retumbaban el piso y Doyle respondió acelerando el ritmo.

 Bailaron hasta el final, cantaron hasta el final, gritaron hasta el final. Los reyes del Plaza se despidieron entusiasmados, no menos que el público, a quien prometieron regresar.

 

- Anuncio -spot_img

MÁS RECIENTE

NO DEJES DE LEER