Estela Garrido / @StelaGarrido3_0
La ciudad de Katmandú en Nepal, país enclavado en los Himalaya, se convirtió en el centro mundial de los artistas del tatuaje gracias a la Convención Internacional de Tatuajes.
Originarios de Australia, España o Pakistán, estos expertos de la aguja y la tinta plasmaron sus diseños permanentes en el piel de asiduos al tatuaje, curiosos y locales.
“Hay una verdadera tendencia hacia el arte oriental en los tatuajes, por lo que este es el mejor lugar para indagar y conocer más sobre él”, comentó el artista italiano Filippo Bart.
Algunos otros tatuadores señalan que lejos de buscar agrandar su cartera de clientes, lo importante es el intercambio de ideas, técnicas y diseños entre el grupo de artistas.
“Esta es la primera vez que vengo y lo que menos me importa es la parte comercial. Quería venir a Nepal para estar con mis amigos”, aseguró Jondix, originario de Barcelona.
La convención reúne a prácticamente cualquier tipo de artistas y técnicas del tatuaje. Un ejemplo de ello es Kenji Alucky, quien trabaja con formas geométricas y utiliza el arte abstracto en sus diseños que plasma mediante una técnica llamada “dotwork”.
Por su parte, Turumakina Daley, artista neozelandés señala que el tatuaje en sus costumbres maorí tiene un especial sentido. “Los diseños tribales tienen mucho significado pues muestran la genealogía de la persona que se tatúa”, explicó.
La Convención Internacional del Tatuaje demuestra la influencia que ha tenido este tipo de arte en la sociedad en general. Incluso, podría afirmarse que desde hace 15 años, el tatuaje se ha puesto en “boga” y ha marcado, incluso, tendencias.
El arte de plasmar con tinta en la piel un diseño de manera permanente ha roto paradigmas y estereotipos. Un ejemplo de ello es el artista Zohaid Amjed, procedente de la ciudad de Lahore, quien asegura ser el primer tatuador de Pakistán.
“En el islam no hay tradición tatuadora, por lo que la gente tiene miedo de que pueda ir en contra de la religión. Tenemos que convencerles de que no es así”, aseguró Amjed, un ex miembro de las fuerzas armadas paquistaníes y quien está abriendo camino para el tatuaje en una de las sociedades más conservadoras del globo.


