spot_img

“Todos somos culpables; porque un país que tolera la pérdida de 49 niñas y niños, lo tolera todo”: discurso íntegro de Epigmenio Ibarra durante Memorial de ABC en el Senado

- Anuncio -

El día de ayer, en el Senado de la República, se llevó a cabo el Memorial “A 10 años del incendio de la Guardería ABC”. Durante su participación,  Epigmenio Ibarra, desbordó contundentes y profundas palabras. Este fue su mensaje íntegro:

 

Yo también soy culpable, nosotros somos culpables. Yo tengo 67 años y cargué durante toda mi vida esa pesada lápida de un régimen criminal encima. No tengo memoria y tengo memoria de elefante cuando se trata de recordar los crímenes de este régimen.

De que en esta casa, en el Senado de la República, que debiera hacer casa del pueblo, que sólo, salvo muy contadas y honrosas  excepciones lo ha sido, en muchas décadas se tuviera la iniciativa que hoy Citlalli ha tenido.

La saludo y la celebro porque es necesario y es esencial que esta casa que ha dado sistemáticamente la espalda a las víctimas, se abra a las víctimas. Que en esta casa, se hable de la ficción que es la democracia en México – o que ha sido hasta ahora-. De esa normalidad democrática de la que habla la comentocracia considera a México como si México hubiera sido hasta ahora Suiza.

Saludo y celebro esta iniciativa y me duele muchísimo, tener que volver a salir a la calle otra vez con las fotos de esos niños que tienen los ojos desmesuradamente abiertos.  Hemos estado en muchas marchas durante muchas décadas, pero pocas o ninguna, con el dolor y la fuerza que tiene la marcha de mañana. Un puñadito de gentes, pero, con esas fotos gigantes  que se plantan frente a Palacio, que increpan al Palacio, increpan al poder

Y yo quiero discrepar un poco de quienes me han antecedido en el uso de la palabra. Sé que es una tragedia brutal, Guardería ABC, pero a mi me gusta decirle de otra manera: yo digo que Guardería ABC es un crimen de Estado atroz, y digo que es un crimen de estado atroz que nos nuestra la catástrofe ética que este país vive. En ninguna democracia, ninguna, en el mundo, un crimen de estado de este tipo hubiera sido tolerado por la opinión pública. Por eso somos culpables.

En ninguna democracia de este mundo, 49 niños podrían haber muerto en una guardería -niñas y niños- sin que cayeran, no el alcalde de Hermosillo, no el director del IMSS,  no el gobernador de Sonora; (sino) el Presidente de la República -yo no le digo presidente a Felipe Calderón, ni se lo diré hasta que me muera-.El señor ese que ocupaba la Presidencia que había robado.

¿Por qué digo que es un crimen de Estado? Porque primero, el estado renunció a una obligación esencial con la que tenía un compromiso humanitario esencial: brindar seguridad y cuidado a los hijos de los trabajadores que además pagaban religiosamente con sus cuotas por ese servicio.Porque además de renunciar, lo hizo con una visión mercantil en un proceso de subrogación preñado de irregularidades, contaminado por la corrupción y contaminado por el nepotismo. Y de eso casi no se habla.

Eso ha estado ausente en la conversación sobre Guardería ABC  durante casi una década. De la responsabilidad directa del jefe del ejecutivo, Felipe Calderón en el proceso de subrogación, en el proceso de supervisión y en el proceso  de asumir las responsabilidades propias y castigar a otros.

Un crimen de Estado, porque no importa cómo se produjo el incendio, quién encendió la flama, por qué se incendió la flama. Lo que importa es que era una bodega con techo de zinc que tenía de ventanitas abiertas en la parte alta, que no tenía puertas de emergencia, que no tienen sistemas contra incendio, que tenía una enorme lona colgada en el techo para paliar el efecto del calor, que tenía un plafón y a la que el fuego inundó por el techo. El fuego de la otra bodega se dejó venir. Llovió el fuego.

Una guardería de la que los dueños sacaban -no sé la cifra- pero 400,  500 mil pesos mensuales y cuyo personal empleaban para atender una guardería privada;  la avaricia y la corrupción mataron a esas niñas y esos niños; dejaron heridas y rotas a sus familias, y vulneraron la conciencia nacional de una manera brutal.

Porque ahí perdimos todos;  perdimos lo que nos quedaba de humanidad, porque es el ominoso aviso de lo que iba a venir después. Porque un país que tolera la pérdida de 49 niñas y niños, de 25 niñas y 24 niños, tolera todo. Es un país que ha perdido la capacidad de asombro ante el horror. Es un país capaz de soportarlo todo, de aceptarlo todo. De cenar con masacres, de desayunar con decapitaciones masivas, de  irse a la cama con 43 jóvenes desaparecidos.

De eso estamos hablando; si guardería ABC sucedió y no pasó nada en este país, iba a pasar lo que vendría después: iban a pasar  los 200 mil muertos, los 50 mil desaparecidos, la crisis forense; porque un pueblo que no defiende a sus niños. un pueblo que no se duele de sus niños, no es nada. Un pueblo que no reacciona ante una cosa tan atroz ,es un pueblo que merece que le maten a todos esos jóvenes.

Y porque sí somos culpables. Somos culpables. Toleramos a esos infames que nos mal gobernaron. Toleramos que Felipe Calderón, hoy, esté instigando, esté provocando, pretenda volver al poder de la mano de su mujer, la prima de la dueña de guardería ABC. Con qué cara, qué cinismo, qué descaro. ¡Cómo es posible!

A mí, perdón, pero escuchar este testimonio me rompe la madre. Porque es cierto, tiene razón Roberto Zavala: somos culpables. Nosotros. Yo más porque soy más viejo.

Entonces; saludo y celebro que esto suceda. Saludo, celebro y lo entiendo, además, como resultado de un proceso en el que 30 millones de mexicanos dijimos “ya basta”. Ylo dijimos saludablemente, pacíficamente.

Yo vendo de la guerra. Yo sé que cambiar un país con las armas en la mano, puede ser obra de un puñado de valientes. Pero sé que cambiar un país a punta de votos, debe ser obra, tiene que ser obra, de millones de valientes.

Y lo que yo no quisiera, en nombre de estas niñas y estos niños que murieron, es que nosotros perdiéramos la memoria, dejáramos de pensar que esa “normalidad democrática” nunca ha existido. Que aquí lo que se cayó fue un régimen sanguinario, corrupto, autoritario, brutal, que tenía dos elementos esenciales genéticos para sobrevivir: la corrupción y la impunidad.

Y que  la corrupción, como decía Lilly (Téllez) mata.

- Anuncio -spot_img

MÁS RECIENTE

NO DEJES DE LEER