J. Arturo García / @SoyArturito
(10 de septiembre, 2013).- La mañana del 25 de febrero, al ser ratificado como titular de la Comisión Nacional de Seguridad (CNS), Manuel Mondragón y Kalb dijo una frase que se convirtió en el encabezado de todos los diarios que cubrieron su nombramiento: “Tolerancia cero a la corrupción policial”.
“Se requiere de una sólida formación del cuerpo policíaco, de la implementación de férrea disciplina y la observancia de un código de conducta inobjetable. Nos comprometemos a que su actuación se desarrolle bajo un esquema de supervisión y control constantes. Y, finalmente, tolerancia cero a la corrupción policial. Esto es un compromiso”, aseveró el hombre que dejó la Secretaría de Seguridad Pública capitalina para incorporarse a las filas de seguridad del Gobierno Federal.
Pero a siete meses de haber tomado posesión de la CNS y a nueve de haber iniciado la actual administración priista, en la Policía Federal que encabezó Genaro García Luna, y sobre la que se documentaron decenas de violaciones a los derechos humanos, no se han presentado denuncias, quejas o destituciones por casos de corrupción o ejercicio ilícito de la profesión, aún bajo el mando directo de Mondragón y Kalb.
Así lo informó la misma oficina del Comisionado General a través de la Secretaría de Gobernación: “Durante la presente administración no se ha recibido, por parte de la Unidad de Asuntos Internos, solicitud [alguna] de inicio de procedimiento de destitución [por casos de corrupción], ni se ha impuesto por parte del Consejo Federal de Desarrollo Policial sanción alguna, por lo que se tiene un registro cero”.
En contraste, el sistema de Registro de Servidores Públicos Sancionados (RSPS) documentó en diciembre del 2012 cuatro destituciones, cuatro sanciones económicas, 30 inhabilitaciones, 49 sanciones laborales y 52 sanciones privadas, de las que no se detalla el tipo de funcionario, delito y área en que se dieron las faltas.
Según el RSPS, durante los ocho primeros meses del 2013 la Policía Federal se mantiene a la cabeza en las sanciones establecidas por la Secretaría de la Función Pública (SFP), muy por encima de los casos presentados al interior de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y la Procuraduría General de la República (PGR).
De enero a agosto del 2013, la SFP estableció mil 140 sanciones económicas, públicas, privadas, amonestaciones o inhabilitaciones sobre personal de la Policía Federal. El mes de mayo fue el más alto con 265 casos, mientras que agosto fue el menor, con 24 registros.
Un mes después de su designación como comisionado nacional de Seguridad, Manuel Mondragón tomó protesta a los miembros del Consejo Federal de Desarrollo Policial, máximo órgano de decisión al interior de la Policía Federal, creado para “cumplir con los principios de vigilancia, disciplina y combate a la corrupción”.
Aunque Genaro García Luna y Luis Cárdenas Palomino –este último, ex titular de la División de Seguridad Regional de la SSP–, salieron de esta instancia federal bajo fuertes y documentados señalamientos de vínculos con cárteles de la droga, a las direcciones de la misma Policía Federal llegaron personas de negativo prestigio, comenzando por el mismo Mondragón y Kalb, a quien se le acusó de la represión policial del primero de diciembre del 2012.
En junio pasado, el semanario Proceso publicó que Manuel Mondragón “hizo nombramientos que abrieron las puertas de la Policía Federal a integrantes de la legendaria Hermandad [grupo de policías dedicados secuestros, principalmente], no sólo intocada, sino caracterizada desde hace décadas por abusos y extorsiones”.
El reportaje de Álvaro Delgado denuncia que “la Hermandad es encabezada por Darío Chacón Montejo, quien fue subsecretario de Operación Policial de Seguridad Pública en el Distrito Federal, con Mondragón y Kalb como secretario, quien lo nombró coordinador de Restablecimiento del Orden Público (CROP) de la Policía Federal, que concentra a la mayoría de los 38 mil agentes de esta corporación.
”Chacón, quien apenas terminó la secundaria y ambiciona asumir la jefatura de la División de Fuerzas Federales que ahora encabeza el general Salvador Camacho Aguirre, tiene como sus brazos operativos a otros dos miembros de La Hermandad. […] Por lo menos 130 militares han sido dados de baja como mandos de la Policía Federal, entre ellos generales, coroneles, mayores, capitanes y tenientes de las diferentes armas –incluidos de la Fuerza Aérea–, quienes han sido sustituidos por policías de La Hermandad, con menor preparación académica, experiencia y adiestramiento”.
Estos datos revelan la entrama de complicidad policial al interior de la “renovada” Policía Federal, que, según la oficina del comisionado general, “no cuenta con casos de corrupción” en la actual administración.


