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Topo Chico, bajo control de Fuerza Civil; CNDH había advertido hace dos años de condiciones críticas del penal

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(15 de febrero, 2016. Revolución TRESPUNTOCERO).- El gobierno de Nuevo León, encabezado por Jaime Rodríguez, El Bronco –primer gobernador electo bajo la figura de candidato independiente- informó que elementos de la Fuerza Civil tomaron el control del penal Topo Chido, donde hace unos días un enfrentamiento que autoridades intentaron minimizar llamándolo “riña” cobró la vida de 49 personas y 12 más quedaron lesionados.

Con la entrada de la Fuerza Civil –creada en 2010, como respuesta a la ola de violencia que azotó la entidad durante el gobierno del priista Rodrigo Medina Mora, pues tan solo en julio de 2011 se registraron 222 homicidios dolosos relacionados al crimen organizado- las autoridades locales pretenden poner fin al “autogobierno” y a los privilegios de internos que podían pagarlos, tenían al interior del centro penitenciario.

Además de irregularidades en el trato que conseguían ciertos reclusos –como Jorge Iván Hernández Cantú, alias El Credo quien pasaba sus días como recluso en una celda con cama King size, baño de lujo, pantalla plana y quien durante la “riña” se encontraba con una “señorita”, según informó Roberto Flores, titular de la Procuraduría de Justicia de la entidad- al interior del penal se denunció el cobro de piso y tráfico de drogas, ejercito por diversos “líderes” del crimen organizado, en contubernio con autoridades y directos del penal.

Al entrar al lugar, la Fuerza Civil comenzó por catear todo el inmueble. Durante la operación, los uniformados desmantelados celdas de lujo, aunque se omitió su número, que estaban equipadas con salas, televisores de pantalla plana, frigobares, televisores digitales, acuarios e incluso baños sauna.

También localizaron y destruyeron altares edificados en honor a la Santa Muerte, donde se pudo observar restos de veladoras e inciensos.

Luego de arrasar con las celdas que por mucho tiempo cómodamente ocuparon criminales vinculados al narcotráfico, los uniformados desmantelaron al menos 280 puestos semifijos en los que se comercializaban alimentos, productos de limpieza, de aseo personal, comida enlatada, entre otros.

Incluso se informó del desmantelamiento de un “bar” donde los internos podían adquirir bebidas embriagantes, aunque los precios rebasaban hasta en 120% el valor originar de los líquidos en el comercio normal.

El General Cuauhtémoc Antúnez, titular de la Secretaría de Seguridad Pública de la entidad afirmó que se generan las condiciones para evitar que una “riña” como la ocurrida en días pasados, vuelva a registrarse en el penal.

Muebles, colchones, aparatos electrodomésticos, botellas con restos de licor, entre otros artículos supuestamente prohibidos en el penal, fueron saliendo poco a poco de las celdas para ser concentrados en las canchas del centro penitenciario. Posteriormente y con la ayuda de varios camiones, fueron retirados del lugar.

Cabe señalar que luego de los hechos violentos del jueves, al menos 233 reos fueron trasladados a diversos penales de la República; entre ellos, El Credo y Juan Pedro Saldívar Farías, alías El Z 27, a quienes las autoridades responsabilizan como los culpables del enfrentamiento.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) advirtió en el Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2014, que el centro preventivo y de reinserción de Topo Chico padecía el autogobierno de los reclusos, sobrepoblación, hacinamiento, déficit de custodios, además de deficiencias en la supervisión del funcionamiento del penal por parte de la titular, o la prevención y atención de invidentes violentos; además de falta de persona y custodia.

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