Puebla, México. La tarde del 22 de agosto de 2025, la comunidad de San Miguel Zacaola, en el municipio de Santo Tomás Hueyotlipan, se vio sacudida por la explosión de un polvorín, un lugar utilizado para almacenar pirotecnia. El incidente resultó en la trágica muerte de cuatro personas y dejó a otras cuatro heridas, dos de las cuales fueron trasladadas a hospitales.

Una historia de explosiones
En la región, los accidentes relacionados con la pirotecnia no son hechos aislados. Hace poco más de dos meses, el 25 de junio de 2025, un menor de edad resultó herido en una explosión accidental durante una procesión en el municipio de Yehualtepec. Este tipo de incidentes resaltan el peligro que conlleva la elaboración y manejo de estos materiales, especialmente en zonas no controladas.
La explosión en San Miguel Zacaola fue tan potente que se escuchó en varios municipios aledaños y generó una columna de humo de más de 30 metros de altura, visible desde puntos lejanos como Tepeaca, Huixcolotla y Tecamachalco. El estallido ocurrió en un taller de pirotecnia ubicado en la calle Villa del Tren, esquina con 8 Norte, y su onda expansiva dañó la estructura y afectó a viviendas cercanas.

La respuesta de las autoridades
Tras el estallido, elementos de la Coordinación General de Protección Civil, el Ejército Mexicano y la Policía Estatal se trasladaron al lugar para acordonar la zona y brindar auxilio a la población. Los equipos de emergencia de Santo Tomás Hueyotlipan y otros municipios cercanos trabajaron en la remoción de escombros y en la búsqueda de posibles víctimas.
Aunque las autoridades aún investigan las causas exactas que provocaron la detonación, los esfuerzos de los tres niveles de gobierno se centran en la atención a las víctimas y en la mitigación de riesgos para evitar otro percance. La comunidad, dedicada en parte a la elaboración de pirotecnia, se encuentra en un estado de luto y shock por lo sucedido.


