(28 de marzo, 2015).- A pesar del dolor que invade sus cuerpos las madres de los 43 normalistas desaparecidos pudieron tener unos momentos de sonrisas al recibir obsequios íntimos por parte de un grupo de mujeres y hombres que les entregaron servilletas bordadas con los nombres y rostros de sus hijos agredidos el pasado 26 de septiembre en Iguala, Guerrero.
Vistosas letras verdes decoraban los nombres de los desaparecidos, azules a los heridos y con rojo a los de los perecidos.
“Es algo muy curioso”, comentó una de las tejedoras, Patricia Barrón, “porque desde el inicio yo hice un trabajo sobre el estudiante Jorge Aníbal Cruz Mendoza, y ahora que volví a elegir su nombre siento como si ya lo hubiera adoptado”.
“Es como si compartieras su dolor”.
“En serio, no sé qué me da, siento un dolor inmenso aquí, en el pecho, nomás de pensar que la tengo enfrente; ni la conozco, pero seguido escucho sus declaraciones y perfiles del muchacho”, señaló al encontrarse con las madres de los estudiantes.
A su lado estaba Fernanda Poiré, quien le dio una servilleta a la madre de Alexander Mora, quien es el único estudiante cuya identidad fue identificada pero que sus restos no han sido entregados.
“Fue un momento muy entre mujeres, no porque el bordado sea algo femenino, sino porque es compartir un sentimiento que está más arraigado en nosotras”, indicó.

