Fabián Cuéllar / @FCuellar3_0
(27 de junio, 2013).- La protesta brasileira ha evolucionado a la par de las consignas de los ciudadanos. Lo que comenzó como descontento por el alza a las tarifas de transporte se transformó en una lucha en contra del gasto para la Copa Mundial de Fútbol, la exigencia de un mayor presupuesto a rubros como salud y educación, entre otras peticiones que distintos sectores de la población consideran justas.
“FIFA, vete a casa”
El día de hoy se tenían previstas movilizaciones, por lo menos, en 9 ciudades de Brasil. El pueblo brasileño se ha manifestado a las afueras de los estadios de fútbol en los que se juegan partidos de la Copa Confederaciones para ganar atención mediática hacia el movimiento y, sobre todo, hacer clara una de las consignas que los han llevado a las calles: la FIFA se beneficia más con las Copas Confederaciones y Mundial que el propio Brasil.
Personajes afines al fútbol se han pronunciado a favor y en contra de las manifestaciones. Romario, exfutbolista y campeón mundial brasileño dijo apoyar las protestas. “El verdadero presidente de Brasil hoy se llama FIFA. Ella llega aquí y monta un Estado dentro del Estado”, afirmó el ahora diputado federal Romario.
Del otro lado, “El Rey” Pelé pidió a los brasileños no dejar de lado a la selección nacional de fútbol, lo que se tomó como una crítica en contra de las protestas que culpan a la FIFA de ser partidaria de la situación actual de Brasil.
La Federación Internacional de Fútbol ha minimizado las protestas: “No se puede satisfacer a todos. Siempre seremos culpables. Siempre habrá alguien quejándose. La mayoría de la gente disfruta y se divierte. Lo más importante es que al final de la Copa a nadie se queja.Ocurrió en Sudáfrica, cuando todos reconocen los beneficios del Mundial”, afirmó Jerome Valcke, Secretario General de la FIFA.
Las pequeñas victorias
Contrario a lo que ocurrió en Turquía, la presidente Dilma Rousseff se mostró comprensiva frente a las peticiones ciudadanas. En sus primeras apariciones públicas después de las protestas criticó la represión policíaca que a la fecha ha cobrado la vida de cinco personas. Los aumentos previstos en las tarifas del transporte público no entraron en vigor, lo que en cierto modo se tomó como una victoria por parte de los brasileiros.
No obstante, las protestas continuaron porque el descontento del pueblo de Brasil no nació con la Copa del Mundo. Otra de las quejas que se escucharon en las manifestaciones fueron en contra de la corrupción, un problema constante en las últimas décadas en la política del país. En un nuevo intento de calmar los ánimos, Dilma Roussef propuso un plebiscito para lograr una reforma política integral que termine con la corrupción y se puedan solucionar los problemas que enfrenta Brasil.
De la protesta a la “fiesta”
Uno de los principales motivos por los que los brasileiros se manifiestan es por la desigualdad económica que existe entre sus pobladores. Pressenza recopiló el testimonio de una joven que fue herida en las manifestaciones de Brasil de principios de junio. Cristiane Rahal fue golpeada por una bala de goma en la movilización del 6 de junio en Sao Paulo.
Más allá de las agresiones policíacas, lo que recuerda Rahal del movimiento reconocido por hashtags como #oGiganteAcordou y #VaiPraRua fue el cambio que se dio en la misma sociedad. Muy pronto, la gente creyó que había ganado algo, que tener a tantas personas manifestándose en contra de las medidas del gobierno bastaba para generar un cambio.
“Aquella ‘manifestación’ estaba irreconocible. Vi gente bebiendo cerveza, coca-cola, haciendo rondas con los amigos, varios dispersos sentados en el suelo. Aquello no era más una protesta y sí una fiesta. Y para conmemorar ¿qué? !Todo! Y, lo peor, ¡sin haber ganado nada!”, asegura Rahal.
Que la gente se siga manifestando después de casi un mes de protestas constantes sólo mantiene latente el descontento de los brasileiros. La cercanía del mundial de fútbol vuelve necesaria la acción política del gobierno de Rousseff, y la cantidad de gente en las manifestaciones deja claro que el cambio sólo lo va a lograr negociando con el pueblo.


