La presidenta Claudia Sheinbaum reafirmó su optimismo respecto a alcanzar un acuerdo con Estados Unidos en torno al cumplimiento del Tratado de Aguas de 1944, tras reconocer que, aunque sólo se han entregado poco más de 600 millones de metros cúbicos del ciclo reciente, existe la voluntad de presentar un plan de entregas progresivas que respete tanto las necesidades internas como los compromisos internacionales.
“Confío en que lleguemos a un buen acuerdo”, dijo en conferencia.

Por su parte, Roberto Velasco Álvarez, encargado de Despacho de la Secretaría de Relaciones Exteriores, explicó que hasta ahora se han realizado cuatro reuniones entre autoridades de ambos países, en las cuales se ha expuesto con claridad la severa sequía que enfrenta México. Sin embargo, destacó que aún permanece un volumen pendiente de poco más de mil millones de metros cúbicos, cifra que deberá cubrirse conforme al tratado.

Velasco recordó que el acuerdo es un instrumento jurídico que regula la administración compartida del agua proveniente de los ríos internacionales Bravo, Colorado y Tijuana, y que su cumplimiento es clave para mantener la relación bilateral. Ante las amenazas de aranceles por parte de Washington, sostuvo que la mesa de negociación permanece abierta.

Como parte del esfuerzo diplomático, el 11 de diciembre próximo arribarán a la Ciudad de México funcionarios del Pentágono, así como representantes del Departamento de Defensa de Estados Unidos, del Consejo de Seguridad Doméstica, del Consejo de Seguridad Nacional, del Departamento de Justicia y del Tesoro. Esta delegación participará en mesas de trabajo con contrapartes mexicanas para revisar el cumplimiento del tratado y atender asuntos de seguridad, migración y relaciones bilaterales.

La integración de esas instancias, dijo Velasco, evidencia que el debate sobre el agua no solo tiene consecuencias ambientales y agrícolas, sino también implicaciones estratégicas —una señal de que ambos países buscan soluciones integrales que trasciendan el tema hídrico.
Sheinbaum, por su parte, ha puesto énfasis en que México no puede descuidar el abastecimiento interno: cualquier plan debe asegurar primero el suministro para consumo humano y uso agrícola. En ese sentido, el gobierno ha planteado un esquema escalonado de entregas que evite crisis domésticas y garantice las obligaciones internacionales.

Con las negociaciones en curso y la participación de altos funcionarios estadounidenses, los próximos días serán clave para definir si se concreta un acuerdo que permita cumplir con el Tratado sin comprometer derechos fundamentales ni abrir nuevos frentes comerciales.


