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Umoja, la ciudad de y para las mujeres

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Alejandra Moreno/ @achearta81

(1 de diciembre, 2013).- El matrimonio infantil, los feminicidios, la ablación y las violaciones son cosas de todos los días en Kenia, África. Principalmente en las regiones más pobres y tradicionalistas, en las que la vida de una mujer no tiene ningún valor y pertenece y depende de un hombre.

Los padres venden a sus hijas desde niñas a hombres mayores, lo que en muchas ocasiones tiene como consecuencia toda clase de vejaciones y muchas veces asesinatos; los maridos pueden matar a su mujer con total impunidad porque las mujeres son consideradas un objeto de su pertenencia.

Vendían harina, miel, collares y artesanías típicas de Kenia a los turistas para poder tener algo de independencia económica. Después de enfrentarse a las amenazas y represalias de hombres celosos de su éxito, decidieron fundar un pueblo sólo para mujeres en el cual vivir y trabajar juntas, brindando así  seguridad colectiva y cooperación. Así nace la aldea de Umoja que significa “unidad” en swahili.

En Umoja no vive ningún hombre que haya sido educado con la idea de que las mujeres son seres inferiores, actualmente viven ahí 60 mujeres y sus hijos, niños criados con una educación basada en el respeto y la igualdad entre hombres y mujeres.

En este grupo de mujeres en  donde los hombres han sido la causa principal de tanto dolor y, en la mayoría de los casos, el motivo por el que ellas huyeron de sus hogares, se pensaría que ninguna de ellas querría tener vínculo alguno con el género masculino. Pero no es así: La mayoría de las mujeres más jóvenes de la aldea planea casarse y tener hijos, pueden salir con hombres de fuera del pueblo y, de hecho, se les anima a que así lo hagan. La diferencia es que estas mujeres quieren casarse y formar una familia en sus propios términos.

Hoy, aparte de vender diversos productos y ofrecer servicios turísticos. las mujeres de Umoja se dedican a informar a otras mujeres sobre sus derechos, su salud y ofrecer cuidados prenatales a aquéllas que así lo deseen; así como ayudar a otras a emprender su propio negocio.

Como muchos miembros del grupo prosperaron y cambiaron su vida, más y más mujeres se fueron uniendo. Son libres de entrar y salir de Umoja dependiendo de sus necesidades. De hecho, de Umoja salieron en estos años ya dos grupos de mujeres y sus hijos a formar sus propias aldeas con el mismo sistema y valores aprendidos. Toda una inspiración.

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