Con un mensaje cargado de simbolismo y fuerza, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo cerró su Primer Informe de Gobierno con una promesa que resonó como juramento de lealtad:
“Por nuestro pueblo vale la pena dar cada aliento de nuestros días. No voy a traicionar al pueblo”.
Ante representantes de todos los poderes y miles de ciudadanos, Sheinbaum reivindicó el sentido histórico de la fecha: en pleno inicio del mes patrio, aseguró que México vive un momento estelar como nación libre e independiente.
“Con la fuerza de México caminaré sin descanso con rectitud, valentía y honradez siempre la confianza depositada en mí”, declaró con voz firme.
Orgullo patrio y soberanía
La mandataria enmarcó su discurso en la memoria de la independencia nacional, subrayando que hoy México no solo se reconoce como país soberano, sino como un pueblo trabajador, extraordinario y con una riqueza cultural que lo distingue en el mundo.
“Somos un país libre, independiente y soberano, con un pueblo trabajador y extraordinario, somos grandeza cultural y somos siempre y por siempre servidores del pueblo y de la patria”, exclamó, entre aplausos.
Un cierre con fuerza histórica
El discurso concluyó a las 12:15 horas, sellando un mensaje que, más allá de cifras y políticas, se convirtió en una declaración de principios. La presidenta dejó claro que su gobierno no solo se mide en reformas y programas, sino en el compromiso de no traicionar nunca la confianza ciudadana.
La escena final se convirtió en grito colectivo:
“¡Que viva la grandeza de México!”
Una frase que cerró con fuerza la primera rendición de cuentas de Sheinbaum y que, al mismo tiempo, marcó el inicio de un nuevo año de gobierno con el espíritu patrio en el aire.


