El 11 de junio de 2026 es una fecha que ya es considerada histórica para la nación mexicana. Este reconocimiento se acuñó por ser la tercera ocasión que se funge como país anfitrión de la inauguración de la Copa Mundial de Fútbol.
En un ambiente familiar lleno de grandes expectativas que estaban rodeadas de emociones que se desbordaban al observar los colores de nuestro lábaro patrio, la afición mexicana se dio cita al mediodía en el Estadio Ciudad de México para presenciar el tan anhelado inicio del Mundial de fútbol que se celebra cada 4 años. Al mismo tiempo, el Zócalo capitalino lleno de personas vibró con toda la pasión que caracteriza al pueblo mexicano.
Esto demostró que el fútbol no es sólo un deporte, representa cultura, funciona como entretenimiento, pero también nos hace involucrarnos en su historia, y este torneo simboliza un paréntesis de la realidad que envuelve a todos los pueblos del mundo.
Después de haber presenciado una ceremonia de inauguración que motivó a todos los asistentes, la selección mexicana dio el primer toque de balón del Mundial 2026. El director técnico mexicano, Javier Aguirre, presentó una alineación equilibrada entre experiencia y juventud, pues en la delantera contaba con Raúl Jiménez, Julián Quiñones y Roberto Alvarado. Con este tridente ofensivo, el timonel pretendía generar juego, pero a su vez certeza dentro del área, lo cual lo pudimos comprobar con varias aproximaciones que tuvo el conjunto mexicano en el primer tiempo. Fue tan efectiva esta táctica que al minuto 9, Julián Quiñones marcó el primer gol del certamen, a base de un descuido de la defensa y un buen tiro colocado hacia la parte inferior derecha del arco sudafricano.
El combinado sudafricano salió con una postura bastante defensiva, pues su director técnico utilizó una alineación con cinco defensas, con la cual pretendía ser una base sólida para mantener el empate. Esto debido a que el plantel del continente africano no tiene la calidad técnica que los jugadores mexicanos expusieron a lo largo de los juegos amistosos que sostuvieron para generar ritmo de competencia. Es por ello que este equipo sufrió dos expulsiones por desatenciones muy notorias, una al minuto 50 y la otra al 84 del tiempo reglamentario.
En este sentido se observó que después de la primera anotación de México, Sudáfrica comenzó a desestabilizarse mentalmente, además de que las condiciones climáticas y la propia altura de la Ciudad de México respecto al nivel del mar afectó al equipo visitante. No hay que dejar de lado que en el fútbol estos factores son parte de la estrategia de los equipos para obtener una ventaja sobre su adversario.
El segundo gol de la selección azteca fue a través de una magistral ejecución del juego por las bandas, ya que gracias a la proyección que tuvo Roberto Alvarado por el carril derecho, pudo observar que Raúl Jiménez venía con el cierre de ‘la pinza’ del lado izquierdo, por lo que generó un pase que pudo rebasar a la defensa sudafricana, sin incurrir en el fuera de juego, lo que culminó con un soberbio tiro del delantero que milita en el fútbol inglés.
Pero no todo fue un partido cargado de emociones, sino más bien tuvo lapsos de juego pausados, un recorrido de balón sin ideas, una falta de marcación notable por parte de la defensa de México, la cual incluso costó la desatención de César Montes, lo que derivó en su expulsión, situación que dejó a México con 10 jugadores en cancha.
Es muy importante señalar que la selección de Sudáfrica ya había sufrido las dos expulsiones de dos de sus elementos clave que le proporcionaban una solvencia a la parte defensiva. Sin duda esto pudo haber desarrollado una mayor proyección de México hacia el frente, pero al contrario de las expectativas de la afición, el cuadro de Javier Aguirre parecía no tener ideas de juego. Con la entrada de Gilberto Mora, el joven de 17 años que vive su sueño de representar a su país en la máxima competición de su deporte, se pudo observar un mejor rendimiento del medio campo mexicano, pero esto no fue suficiente para omitir el error garrafal que tuvo Álvaro Fidalgo contra el portero.
Este partido fue vendido como una narrativa cinematográfica por los medios de comunicación corporativos, donde en el segundo tiempo hubo un periodo en el que llovió, pero al finalizar la cita deportiva, el cielo que cubría al Estadio Ciudad de México se despejó y salieron los rayos de sol. Este encuentro parecía un escenario proyectado en lo imaginario de uno de los guiones más ambiciosos de la industria cultural estadounidense.
Pero no fue acompañado por el fútbol que toda la afición mexicana esperaba. Javier Aguirre en su rueda de prensa después de este encuentro, mencionó que el 2-0 no lo había convencido y por ello va a trabajar de la mano de su cuerpo técnico, para que los jugadores muestren su mejor nivel ante su similar de Corea del Sur.
El conjunto surcoreano se midió de igual manera el día de ayer con su símil de Chequia, al cual venció por un marcador de 2 goles a 1. La mayoría del encuentro se desarrolló en un tono de equilibrio entre ambas escuadras, pero al final el combinado asiático logró encontrar las llaves de la defensa de Chequia para quedarse con la victoria.
México no tiene un camino sencillo en esta primera fase de grupos, por lo que debe mantener la concentración y estudiar sus propias debilidades para llegar a su mejor versión. El conjunto surcoreano es una excelente aduana para demostrar que la selección mexicana ya dejó de ser ese cuadro gris que vimos el 11 de junio de 2026.


