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Uniformados en frontera sur exponen a mujeres migrantes a secuestros, abuso sexual y asesinato: estudio

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(20 de agosto, 2015. Revolución TRESPUNTOCERO).- De acuerdo a una investigación realizada por la Red Mesoamericana Mujer, Salud y Migración, el corredor Huehuetenango-La Mesilla-Comitán, ubicado en la frontera que comparten Chiapas y Guatemala, es el de mayor riesgo para mujeres migrantes centroamericanas, pues son víctimas de extorsión, robo, asesinato, abuso sexual, desaparición, o son cooptadas por el crimen organizado que se dedica a la trata de personas.

El análisis, desarrollado en colaboración con Formación y Capacitación A.C. (FOCA), señala que la puesta en marcha del Programa Frontera Sur y la creciente presencia de autoridades en la zona, han forzado a que las mujeres que buscan llegar a Estados Unidos busquen rutas alternas (generalmente de mayor riesgo) a los puntos de inspección y control migratorio para completar su desplazamiento y evitar la detención o extorsión de la que son víctimas a manos de los propios servidores públicos del Instituto Nacional de Migración (INM), de la Policía Federal, policías estatales y municipales, e incluso de elementos del Ejército Mexicano y de la Secretaría de Marina.

Para las migrantes el riesgo se incrementa por su simple condición de ser mujer, por su edad, por ser indígena, su bajo nivel de escolaridad y el prácticamente nulo conocimiento de las leyes migratorias de su país y de los que tienen que recorrer en la búsqueda de mejores condiciones de vida.

En el documento titulado “Una cartografía de las mujeres en las migraciones. El corredor Huehuetenango- Comitán”, se señala que “se ha observado que la violencia, la inseguridad, la falta de oportunidades laborales, de acceso a la salud, educación y las bajas posibilidades de encontrar espacios de tranquilidad y armonía en los países de origen, son solo algunas de las causas que provocan la migración” forzada de las mujeres.

Sin embargo, por la falta de políticas públicas migratorias en nuestro país, se observa, de manera reiterada y sistemática, violaciones de los derechos humanos de las migrantes, así como su criminalización.

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De acuerdo al Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), a nivel mundial se calcula que hay un flujo migratorio de 214 millones de personas de los cuales 40 millones del total, son migrantes indocumentados.

En nuestro país, el INM registró, en 2014, 127 mil 149 detenciones de migrantes en territorio mexicano; es decir, 47 % más que en 2013, cuando hubo 86 mil 298: 14 mil mujeres, de las que 2 mil 700 eran niñas y adolescentes. En un año creció más del doble la detención de mujeres migrantes y la cifra se triplicó en el caso de mejores de edad.

En la garita de detención del INM entre Comitán y San Cristóbal de las Casas, de 150 personas detenidas, 112 fueron mujeres que, en menos de 15 días, fueron deportadas a sus países de origen.

El irónico “Gracias a Dios”

Diana Damián Peralta, directora de FOCA y coordinadora de la Red Mesoamericana señaló que comenzó a ser más alarmante el incremento en la migración irregular de mujeres centroamericanas, luego de que en una brecha conocida como “Gracias a Dios”, ubicada en la frontera entre Huehuetenango, Guatemala y Comalapa, en Chiapas, se encontraran cuerpos de mujeres semienterrados y sin identificación alguna, además de ropa y zapatos tirados. A pesar de ello, las mujeres siguen tomando ese camino en su caminata por llegar a suelo estadounidense.

“Este es un corredor en el que no hay testigos, no hay centros de derechos humanos abiertos a la población, es una zona en donde el crimen organizado tiene asentadas todas sus redes”, explicó.

Como este tipo de cruces, conocidos popularmente como “puntos ciegos”, hay más de mil 500 en la frontera sur de México: caminos informales a través de los que las poblaciones históricamente han utilizado para comerciar productos locales con las comunidades vecinas, sin necesidad de gestionar permisos de importación o exportación; sin embargo, la dilución de estos ha sido muy acelerada por la presencia del crimen organizado.

“El Programa Frontera Sur ha hecho que esta política migratoria agudice la persecución y la detención de los migrantes, además no es claro y ha priorizado el incremento de la presencia de las diversas policías y ha convertido a la migración en un tema de seguridad nacional en lugar de que se vea desde una perspectiva humana que es lo que, como organizaciones, hemos pedido”, argumentó Damián.

Además de los asesinatos, en la zona ha habido muerte materna de las mujeres migrantes, combinada con infecciones por VIH y embarazos de alto riesgo que no son reportadas como tales por las autoridades sanitarias para no afectar los Objetivos del Milenio, que tienen como una de sus metas, la reducción de este tipo de decesos.

De acuerdo a datos del Movimiento Migratorio Mesoamericano, diariamente ingresan a México por la frontera sur, en promedio, 800 migrantes. Al año se estima que puede haber el cruce de 288 mil centroamericanos de los que 50 %, son mujeres.

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Costo de la migración

De acuerdo a la investigación del equipo de Formación y Capacitación, los “polleros” cobran para llegar a Estados Unidos, en promedio, 7 mil dólares a migrantes provenientes de Honduras, Guatemala, El Salvador o Nicaragua.

Al iniciar el viaje los migrantes deben entregar 2 mil dólares como anticipo, ya en México, en Tuxtla Gutiérrez, otros mil, al llegar a la Ciudad de México, mil 500; 500 dólares más en la frontera con la Unión Americana y el resto al llegar a su destino.

Generalmente los migrantes centroamericanos logran juntar el dinero que piden los “polleros” a través de préstamos con altos intereses o empeñando algún bien, aunque esto signifique que sus familiares quedan endeudados.

Un recurso menos utilizado por los centroamericanos para ingresar a territorio mexicano y de ahí a la frontera norte, es a través de la compra de documentos falsos: una credencial para votar con fotografía que se comercializa entre 2 mil 500 y 3 mil pesos y un acta de nacimiento que se vende entre 5 y 20 mil pesos.

Alejandrina García Rojas, colaboradora de Salud Integral Para la Mujer A. C., resaltó la necesidad de “cambiar la imagen de mujer migrante igual a víctima, mujer migrante-deshumanizada; es decir, las mujeres migrantes somos actoras del cambio…la sociedad civil debe tener presencia en algunos corredores y acompañar la denuncia y seguimiento de casos”.

En tanto que Gretchen Kuhner, fundadora del Instituto para las Mujeres en la Migración A. C (IMUMI) subrayó que el Estado mexicano adolece de políticas que permitan la libre circulación, lo que coloca a los migrantes en situación de vulnerabilidad y estigma, además de denunciar que en los últimos meses, “hubo un incremento en la detención de menores de cero a 11 años, de 1 mil 473 %”.

“En México, el Programa Frontera Sur se inició justo durante la crisis humanitaria en la frontera con Estados Unidos y lo ponen, con sus diferentes objetivos, como un programa de contención, desde IMUMI ya habíamos solicitado información de dicho programa y siempre obteníamos la respuesta de que no nos podían decir por razones de seguridad nacional o que no existía. En una solicitud interpuesta ante la Suprema Corte, nos acaban de informar que efectivamente sí existía. Éste es un ejemplo de lo que puede hacer el gobierno mexicano para subir las detenciones y apoyar al gobierno de Estados Unidos”, concluyó Kuhner.

 

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