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Urabeños: narco colombiano a sueldo

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NOTA DEL EDITOR: Esta es la quinta entrega, de seis, sobre las bandas criminales más importantes en cada continente y su relación con el crimen organizado en México.

Este viernes el turno es para Colombia y la banda de Los Urabeños, una grupo con influencia paramilitar que ha controlado la escena rural colombiana y, desde hace unos años, intenta hacerse de las urbes.

Daniela Santoyo/ @danni_gs

(30 de agosto, 2013).- Cerca de la medianoche, Margarita y Mateo paseaban por el que ellos llamaron “uno de los sitios más lindos del mundo”: el pueblo costero San Bernardo del Viento, en Córdoba, Colombia. Mientras tomaban fotografías de los manglares y disfrutaban del paisaje, los jóvenes estudiantes ni siquiera podían imaginar que no alcanzarían a ver la puesta de sol de aquel 10 de enero del año 2011.

Se toparon con la mafia. El camino se les terminó donde empezaba el de Los Urabeños, “ante cualquier sospecha, la orden es matar”, según la policía sudamericana. Desafortunado el mandato y el lugar para los dos estudiantes de Biología de la Universidad de los Andes, ya que la injerencia de este grupo criminal llega hasta la zona de Boca de Tinajones, en la otrora tranquila costa colombiana, donde murieron a manos de estos delincuentes.

Los Urabeños son considerados la organización paramilitar -por su cantidad miembros, organización y nivel de cargamentos de droga- más peligrosa de toda Colombia. De hecho, de acuerdo con el presidente Juan Manuel Santos, se trata de la única banda que realmente mantiene “una influencia a nivel nacional”.

Si bien Los Urabeños tienen influencia en gran parte del país, la zona en específico donde fueron asesinados Margarita Gómez y Mateo Matamala es muy cercana al Golfo de Urabá,  región donde se encuentra su base principal y de donde  tomó su nombre.  De cualquier forma, las facciones de la banda despliegan hombres armados en todos los departamentos donde operan.

Una de sus grandes fortalezas como grupo está en el control local de las regiones. Primordialmente invaden zonas rurales y puertos marítimos; una vez posicionado, el grupo criminal comienza su proceso de reclutamiento para trabajos de “inteligencia”, homicidios, espionaje y microtráfico de droga.

Además del reclutamiento -que de hecho es indiscriminado y se incluye a  menores de edad-, entre sus actividades delictivas también se encuentran el tráfico de droga, masacres y asesinatos a la población civil y a miembros de la fuerza pública como la policía nacional, el denominado «impuesto revolucionario», secuestro, extorsión, atentados terroristas, así como el desplazamiento forzoso de la comunidad civil y campesina.

Margarita y Mateo, de 23 y 26 años respectivamente, pudieron ser víctimas de los mencionados reclutas o de algún integrante de una de las bandas locales que Los Urabeños contratan para operar las calles, colaborar en el narcomenudeo, extorsionar e, incluso, asesinar. De cualquier forma, el general Luis Alberto Pérez culpó directamente a esta mafia colombiana del crimen.

Por aspectos como el anterior, Los Urabeños tiene un carácter predominantemente rural. Sin embargo, desde hace aproximadamente seis años comenzó un crecimiento acelerado; tal, que actualmente es la agrupación criminal más grande del país, la segunda narcoterrorista, y lidera el panorama de las bandas criminales emergentes (bacrim) –nombradas así por el ex presidente Álvaro Uribe Vélez-.

Hasta marzo del presente año, la estructura primordial estaba integrada por  2366 elementos, 396 más que en 2012. Sin embargo, el Ministerio de Defensa de Colombia afirma que, por lo menos, unas 5000 personas conforman la estructura entera, unas cifras que representan el 67% de los integrantes de todas las bacrim.

Dicha evolución ha provocado que esta bacrim se incorpore cada vez más a la lógica criminal urbana. La razón: es allí donde deben gestionarse los intentos de legalización de los grandes capitales que actualmente percibe por sus negocios ilícitos. Para conseguirlo, se asocian con abogados, administradores, contadores y expertos en inversiones, quienes son los verdaderos soportes de esta empresa criminal.

Todos los profesionistas a los que recurren están ligados a la llamada  “Oficina de Envigado”, una bacrim que se dedica principalmente al control de casinos y establecimientos de juegos de azar y que tiene vínculos con las autoridades locales. Son la “Oficina” y sus clientes, que operan en la legalidad, quienes  conforman la verdadera estructura ilegal de las mafias.

La base de Los Urabeños se encuentra actualmente en 182 municipios del territorio colombiano. Entre ellos están algunos sumamente importantes, como Barrancabermeja y Santander, por las refinerías de petróleo y la posibilidad de extorsión a algunos empresarios. Además, esta mafia de Urabá se ha establecido desde 2008 en Medellín, la segunda ciudad más poblada del país.

Su presencia en aquella ciudad no es meramente lucrativa. Se ha afirmado que su intención fue incidir en los procesos de restitución de tierras que se discuten desde el año pasado en Colombia e impedir su devolución a los propietarios reales. Su presencia presentó un factor de riesgo para los reclamantes que venían de Urabá a participar de las audiencias judiciales y otras regiones que esta mafia sudamericana, autora del despojo, controla.

‘El Popeye’, jefe de sicarios de Pablo Escobar el capo más entrevistado de Colombia (VÍDEOS)

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El robo de tierras a través de la violencia es un problema del que han sido víctimas miles de ciudadanos colombianos y que los ha dejado literalmente en la calle. Se trata de zonas donde grupos paramilitares como los Urabeños y anteriormente las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) han sembrado terror en los habitantes luego de despojarlos de sus predios para beneficiar a empresarios, inversionistas y ellos mismos.

Si bien es cierto que el despojo de tierras y el inicio del conflicto armado en Colombia anteceden a Los Urabeños, su creación es consecuencia inevitable de estas acciones.  Su estructura comenzó a operar pocos días después de la desmovilización de las AUC, el 15 de agosto de 2006, cuando Daniel Rendón Herrera, un narcoparamilitar conocido como “Don Mario”, recibió la orden de copar todos los territorios que habían dejado las Autodefensas.

Aunque “Don Mario” tenía sus principales operaciones en los Llanos Orientales, por problemas internos decidió viajar al golfo de Urabá, donde comenzaron a controlar las actividades del grupo luego de la detención de su hermano Freddy. Varios años después, Rendón consolidó el grupo delictivo y  se convirtió en “el capo del narcotráfico en Colombia”.

De hecho, bajo su mando, la policía culpó a Los Urabeños del homicidio de casi 3000 personas entre 2007 y 2009; el 15 de abril de aquel año, un equipo de 300 comandos de la policía capturó a Rendón Herrera en una granja rural de Urabá por lo que los hermanos Úsuga, Juan de Dios y Dairo Antonio tomaron el mando y llevaron a esta mafia criminal a ser de las más grandes y temidas en todo el país.

Casi un año después de la muerte de Margarita y Mateo, en la misma región donde fallecieron, el grupo criminal que los asesinó inició un paro revolucionario que afectó el comercio, el transporte público y los servicios de salud en el departamento.  La protesta de Los Urabeños fue comunicada a través de carteles donde anunciaban dicha suspensión como represalia por la muerte de su máximo jefe, uno de los hermanos Úsuga,  Juan de Dios, alias Giovany.

Actualmente, el jefe del grupo paramilitar es Dairo Antonio, alias Otoniel, Mauricio y Mao;  buscado por el Gobierno de Colombia, mismo que ofrece la suma de $ 2 000 000 000 (dos mil millones de pesos colombianos) por información que permita su captura. Por su parte, el Gobierno de los Estados Unidos lo busca por ser el líder de una organización  “fuertemente armada (…) y extremadamente violenta”.

Oto, el Urabeño, posible contacto del Chapo en Colombia

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Además de su método y armamento, esta mafia sudamericana tiene su fortaleza en las relaciones que ha establecido con otros grupos criminales o guerrilleros. En su país,  estableció nexos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) al vender la cocaína que éstas producen y reforzar con ellos su reclutamiento.

El poder de los Urabeños se ha extendido  y con el paso del tiempo han logrado recorrer el continente americano, tanto así que han llegado hasta nuestro país.  Algunos de los envíos de cocaína llegan a México a través de una alianza estratégica establecida con el cartel de Los Zetas.

Sobrino del Chapo contacta narcos en Colombia

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Su poder, pues,  aumenta y ante esto el presidente colombiano Juan Manuel Santos ha declarado “Los Urabeños están notificados, aquí vamos detrás de ellos”. Mientras los alcanzan,  Margarita y Mateo recibieron, a quemarropa,  tres tiros de pistola en la cabeza y personas como la mamá de la joven estudiante siguen recibiendo fatídicas llamadas. Mientras la persecución comienza, decenas de inocentes seguirán despertando sin saber que ese podría ser el último amanecer de sus vidas.

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